Cuando uno ve que su perro o gato envejece y se vuelve más sedentario, trata de acompañarlo en esta etapa de su vida. Sin embargo, estudios recientes en la comunidad veterinaria internacional advierten sobre una realidad incómoda: aproximadamente el 40 % de los perros y el 60 % de los gatos mayores de seis años sufren un dolor crónico que pasa completamente desapercibido. En la Argentina, donde conviven más de 13.000.000 de mascotas en los hogares, esto significa que millones de animales podrían estar experimentando sufrimiento innecesario. Atención, a no asustarse, pero es bueno conocer la información para poder actuar en consecuencia.
"El dolor en las mascotas es la epidemia oculta de nuestra profesión", explica Lucía Marcerou, médica veterinaria de laboratorios König (foto arriba). Los signos de dolor son sutiles: cambios en la forma de caminar, preferencia por estar acostados durante más tiempo, dificultad para subir escaleras o saltar al sofá. Muchos dueños lo confunden con envejecimiento natural. “La osteoartritis es la causa más común de este dolor persistente, seguida por problemas dentales (que afectan al 59 % de los gatos) y condiciones viscerales que los tutores desconocen”, alerta Marcerou. En la última década, este diagnóstico aumentó un 66 % en perros y un alarmante 150 % en gatos, según datos de la industria veterinaria global.













