Vicente Monroy, arquitecto, ensayista y programador de la Cineteca de Madrid, cuenta una historia sobre el exilio de V�ctor Hugo. �Se march� a la isla de Jersey despu�s del golpe de estado de Napole�n III, en los a�os 50 del siglo XIX y se instal� en una casa enorme que se llamaba Marine Terrace. Era el momento en el que las hermanas Fox hab�an introducido el espiritismo en Europa y era una obsesi�n colectiva, un gran campo de pruebas para artistas, pensadores y cient�ficos�. Para V�ctor Hugo m�s que para nadie. �Se pas� dos a�os hablando con esp�ritus en sesiones de hasta 10 horas, totalmente convencido de lo que hac�a. Imagin� entonces una obra muy caracter�stica del pensamiento ut�pico del siglo XIX. Pens� que las religiones hab�an fracasado tras la Revoluci�n Francesa y que hac�a falta un credo nuevo que uniera lo mejor de todas y que aprovechara ese invento nuevo que le permit�a hablar directamente con los esp�ritus. Hugo uni� esas dos ideas y decidi� que eran los esp�ritus los que le iban a dictar la Biblia del porvenir, una nueva Biblia que enlazara con su pensamiento republicano y ut�pico y que permitiera a la humanidad avanzar hacia una rep�blica de las almas. Hablaba con Plat�n, Shakespeare y Marco Aurelio, pero tambi�n con los esp�ritus del drama, la fe y la bondad, con los animales, con las piedras... Imagin� una gran comunidad de almas que le dictaba un texto sagrado�.La Biblia espiritista de V�ctor Hugo no existi� nunca, fue un fracaso, una leyenda y una an�cdota para mit�manos, pero, quiz�, diga m�s de la naturaleza humana que Los miserables. As� lo intuye Monroy, que ha convertido su historia en una de las piezas que construyen Los imposibles, su investigaci�n del arte durante los siglos XIX y XX. Los imposibles es un ensayo en marcha impulsado por una de las Becas Leonardo de la Fundaci�n BBVA en su actual convocatoria. Es tambi�n �un intento de hacer una contrahistoria del arte y una genealog�a de obras de arte imposibles. O una investigaci�n sobre su posibilidad�.�Suena un poco a Borges, a Debord, a Auster, a Vila-Matas? �Si quiere hablar de Vila-Matas, me acuerdo de que el libro que le cambi� la vida, seg�n cuenta �l mismo, es Artistas sin obras, de Jean-Yves Jouannais�, dice Monroy. �Este tema est� en Vila-Matas, s�, pero su mirada se dirige m�s hacia lo rom�ntico. Lo rom�ntico me importa a m� tambi�n, pero creo que quiero ir un poco m�s all�. Me interesa la figura del perdedor en la historia del arte no por su derrota sino por aquello que quiso realizar y no pudo�.Para saber m�sInteresa la derrota y no el derrotado. �Tengo el convencimiento personal, no s� si compartido, de que la historia del arte est� en un atolladero, porque se ha construido de una forma muy interesada a trav�s de las instituciones. La historia del arte es la historia de las obras de arte aceptadas y asimiladas por las instituciones. Busco una genealog�a de obras de arte que no est� vinculada a poderes ni intereses�, explica Monroy. �El arte y la obra de arte no son siempre lo mismo. Existe todo un mundo de fen�menos, de historias, de intentos de construir utop�as, que muchas veces son tan interesantes o m�s que las obras terminadas. Y yo me pregunto por la posibilidad de una historia del arte que no se base en los objetos, sino en los deseos y en las esperanzas de escapar de lo establecido�.Otro ejemplo de obra sacada de la contrahistoria del arte de Monroy: la de Yves Klein. �Klein tuvo un proyecto hacia el final de su vida, de su cort�sima carrera y de su cort�sima vida, que se llam� Arquitectura del aire y que llev� al l�mite su propensi�n al vac�o, su deseo de introducir el vac�o en la obra de arte, de desmaterializarla. En Arquitectura del aire,Klein plante� una arquitectura que no tuviera ning�n material de los que usamos, ni ladrillo, ni metal, ni vidrio. Iba a ser una arquitectura hecha con los elementos b�sicos: agua, fuego, aire. Con ellos iba a construir grandes c�pulas de aire climatizadas con fuego y l�minas de agua. Y eso iba a permitir que vivi�ramos en peque�as comunidades en armon�a con la naturaleza. Klein hizo hasta prototipos�.Obviamente, la palabra utop�a est� en el centro de Los imposibles. �Me parece que una de las grandes necesidades de nuestra generaci�n es volver a poner en el centro del debate el valor de la utop�a�, afirma Monroy. Pero no s�lo la utop�a llena su trabajo. �Esta contrahistoria est� atravesada tambi�n por otras muchas ideas, porque la historia de lo imposible es tambi�n la historia de la imposici�n de una cierta manera de hacer arte. Y eso incluye el colonialismo y el machismo estructural�.Im�genes de la serie de Walid Raad atribuida al ficticio Atlas Group, en el Museo Reina Sof�a.MNCARSY el fracaso y la broma y la distop�a y todo a la vez. Walid Raad, Kamal Aljafari y Maryam Tafakory, coprotagonistas de Los imposibles, son ejemplos interesantes. Raad se invent� un grupo de artistas ficticios, el grupo Atlas, al que atribuy� instalaciones, v�deos y fotograf�as hechas en el L�bano durante las guerras de 1975 y 1990. Maryam Tafakory dirigi� una pel�cula que se basaba en los cortometrajes que unas imaginadas cineastas adolescentes habr�an hecho en Ir�n en los a�os 90, de haber sido posible que las mujeres hicieran cine. Y Kamal Aljafari hizo lo mismo en Palestina.�La gran pregunta com�n es: �qu� es lo que nos hace el arte? O, por lo menos, es la pregunta que me atraviesa.Esa y no �qu� objetos son el arte? Creo, y lo creo firmemente, que el arte tiene m�s que ver con aquello que anhelamos que sea el mundo que con la realizaci�n de obras concretas�.�Y la distop�a? �No existen en la contrahistoria del arte de Monroy piezas que, en vez de dirigirse a la emancipaci�n del ser humano, llevaran a su opresi�n? �Muchas de estas obras son obras totales, en el sentido de las �peras de Richard Wagner. Y la obra total deriv� tambi�n en la gran obra total del siglo XX, que fue el estado totalitario. O sea que s�, en esa voluntad transformadora de las obras se esconde un reverso oscuro, a menudo�, analiza Monroy. �Eso da cuenta tambi�n del poder que tiene el arte para derivar en lo mejor y en lo peor de nuestra experiencia. Estamos hechos de sue�os y pesadillas y el arte los articula, articula tanto los sue�os como las pesadillas�.Wagner aparece en la investigaci�n de Los imposibles junto a otros nombres conocidos y olvidados. Walter Benjamin, Kandinsky, Val del Omar, Turner, Ruskin, Mallarm�, Skriabin... En la lista hay proyectos que parecen delirios de grandeza junto a otros que son delirios de amor. En el proyecto Pandroginia, los artistas y amantes Genesis P-Orridge y Lady Jaye se sometieron a intervenciones quir�rgicas pensadas para parecerse cada vez m�s el uno a la otra. �Me han interesado siempre las historias de los artistas que han intentado transformar el mundo con el arte, que se han preguntado realmente qu� es lo que se puede conseguir a trav�s del arte, hasta d�nde nos puede llevar el arte, qu� nuevas dimensiones puede abrir�.�ltima pregunta: �por qu� Los imposibles tiene la forma de una Beca Leonardo de la Fundaci�n BBVA y no la de una tesis doctoral desarrollada dentro de un departamento universitario de Historia del Arte? �Creo que el espacio de un proyecto as� no es el acad�mico porque es una investigaci�n que muchas veces est� hecha de retazos y de destellos, de referencias que son peque�os apuntes. Alguien dijo algo que luego escribi� alguien y eso es todo lo que nos ha llegado, algunas visiones incompletas, a veces contradictorias. Creo que es mucho m�s interesante un proyecto con una investigaci�n independiente como la que me permite la Beca Leonardo porque no es un trabajo ortodoxo y no se ci�e bien a la metodolog�a acad�mica�, dice Monroy. �Lo que estoy planteando tambi�n tiene algo de obra imposible. Es plantear una historia del arte alternativa a partir de aquello que no ha llegado a ser�.�No s� si este libro es un trabajo para toda la vida, pero desde luego creo que de aqu� van a salir varias cosas, que de aqu� van a salir varios proyectos. Ya tengo, por ejemplo, una obra esbozada sobre el intento de Sergei Eisenstein de adaptar al cine El capital de Marx y al mismo tiempo el Ulises de Joyce�, termina Monroy. Nunca se film� semejante pel�cula pero, a su manera, existe e importa.
La Biblia de V�ctor Hugo, la arquitectura del aire de Yves Klein y otras utop�as de la historia imposible del arte
Vicente Monroy, arquitecto, ensayista y programador de la Cineteca de Madrid, cuenta una historia sobre el exilio de V�ctor Hugo. «Se march� a la isla de Jersey despu�s...








