Antes de escuchar su nombre como ganador de “Yo Soy: Grandes Batallas”, Josué Rivaldo Quispe esperaba el resultado abrazado al imitador de Pedro Infante. La euforia todavía no lo alcanzaba. En su cabeza, más bien, se repetía la posibilidad de una vieja escena: otra final, el mismo rival al lado, el mismo nudo en la garganta y la sensación de que el segundo lugar podía esperarlo otra vez. Pero esta vez ganó. Y mientras el set estallaba en aplausos, él solo quería ver a sus padres. Los buscó con la mirada en la tribuna y los vio llorando de felicidad. “No imaginé que podía ganar”, admite.