Las condiciones para el desarrollo del Niño ya están tomando forma en el océano Pacífico tropical. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el fenómeno tiene un 80 % de probabilidades de establecerse en los próximos meses y podría prolongarse hasta finales de 2026, con impactos sobre las temperaturas y los patrones de lluvia en distintas regiones del mundo.Según el organismo de las Naciones Unidas, el desarrollo del fenómeno está siendo impulsado por temperaturas inusualmente cálidas en las aguas del océano Pacífico tropical, una situación que podría alterar los patrones de lluvia y temperatura en gran parte del planeta durante los próximos meses.“La ciencia es clara: el Niño está llegando a nuestra puerta con un 90 % de certeza”, afirmó el secretario general de la ONU, António Guterres. El funcionario advirtió que el fenómeno actuará como un factor adicional de calentamiento en un mundo que ya enfrenta temperaturas récord debido al cambio climático.PublicidadLas observaciones realizadas entre finales de abril y mediados de mayo muestran que la temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial central y oriental se acerca a los umbrales que definen oficialmente un episodio del Niño. Debajo de la superficie,algunas zonas registran temperaturas superiores en más de 6 grados Celsius respecto al promedio, creando una enorme reserva de calor que alimenta el fenómeno.La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, señaló que el mundo debe prepararse para un evento que podría alcanzar una intensidad moderada o incluso fuerte.PublicidadPublicidad“Necesitamos prepararnos para un potencial episodio fuerte del Niño, que agravará las sequías y las lluvias intensas, además de aumentar el riesgo de olas de calor tanto en tierra como en los océanos”, afirmó.El antecedente más reciente preocupa a los expertos. El episodio del Niño de 2023-2024 fue uno de los cinco más intensos registrados y contribuyó a los récords globales de temperatura observados en 2024.PublicidadMás calor en casi todo el planetaLa OMM publicó además una actualización climática estacional que proyecta temperaturas superiores a lo normal en prácticamente todas las regiones del mundo entre junio y agosto.Este escenario incrementa los riesgos para la salud asociados al calor extremo y favorece el desarrollo de sequías en aquellas zonas donde las precipitaciones disminuyan.Aunque cada episodio del Niño tiene características propias, históricamente suele provocar lluvias más abundantes en partes del sur de Sudamérica, el sur de Estados Unidos, regiones del Cuerno de África y sectores de Asia central.En contraste, suele estar asociado con condiciones más secas en Centroamérica, el norte de Sudamérica, el Caribe, Australia, Indonesia y algunas áreas del sur de Asia.PublicidadLos primeros pronósticos regionales muestran posibles efectos importantes en distintas partes del mundo. En el Cuerno de África se prevén lluvias por debajo de lo normal durante la temporada húmeda de junio a septiembre. En el sur de Asia también se espera un monzón más débil de lo habitual.Centroamérica, por su parte, podría experimentar condiciones más cálidas y secas durante los próximos meses, según los foros climáticos regionales coordinados por la OMM.El organismo recordó que incluso un episodio moderado de El Niño aumenta la probabilidad de fenómenos extremos como inundaciones, sequías, incendios forestales y olas de calor. Además, las temperaturas oceánicas más elevadas pueden aportar energía adicional a tormentas y sistemas meteorológicos intensos. (I)