Brendan Fraser, reconocido por papeles en el cine de acción, reflexiona sobre la presión en Hollywood y el reto desgaste físico y emocional de interpretar personajes como Rick O’Connell en La Momia o al comandante supremo Dwight D. Eisenhower en Pressure, un filme centrado en el Día D. Durante la entrevista con el programa On Film… With Kevin McCarthy, Fraser comparte cómo sus propias experiencias personales se entrelazan con la responsabilidad de encarnar personajes sometidos a decisiones históricas bajo presión.“La exigencia física fue vital en mis primeros años”. Es que enfrentar papeles dejó una huella física y emocional en el actor, quien admite que la industria exige un sacrificio constante. Sin embargo, Fraser considera que este desgaste impulsa su crecimiento profesional, especialmente al asumir el desafío de dar vida a Eisenhower en el contexto del desembarco de Normandía. La presión que experimentó a lo largo de su carrera converge con la del líder militar, reflejando incertidumbre, sacrificio y esperanza en momentos críticos.PUBLICIDADDurante la conversación con On Film… With Kevin McCarthy, Fraser relató el momento que despertó su amor por el cine: “La película que me transformó fue ‘Star Wars’. Tenía siete años y fue lo más increíble que había visto”. Según el actor, aquella experiencia colectiva en el cine marcó el inicio de su fascinación por el séptimo arte, un espacio donde “las películas realmente pueden llevarnos a algún sitio y hacernos sentir cosas físicamente”.Brendan Fraser consideró que el desafío de encarnar a Eisenhower en Pressure le exigió conectar su historia personal con el impacto del Día D en la memoria colectiva (REUTERS/Danny Moloshok)Fraser recordó que su interés por la actuación surgió cuando presenció el musical Oliver! en el West End de Londres durante su infancia. “Me enamoré de la magia del teatro, de ese juego en el escenario. Comprendí que lo llaman ‘play’ por algo, porque es divertido. ¿Quién de niño no querría eso?”. PUBLICIDADMás tarde, Fraser destacó que encontrar un sentido de pertenencia fue determinante en su juventud: “Mientras estuviera en una producción, sentía que pertenecía. Todos intentamos estar dentro, sentirnos aceptados”.Al referirse a su etapa como protagonista de películas de acción, Fraser habló abiertamente del enorme esfuerzo corporal requerido en sus primeros años. “La exigencia física fue vital en mis primeros años como actor”, indicó durante la entrevista en On Film… With Kevin McCarthy.PUBLICIDADEl actor reveló que interpretar a Rick O’Connell en La Momia requirió extensas sesiones de entrenamiento y dominio de complejas coreografías de acción (Créditos: Universal Pictures)El actor describió las largas sesiones de entrenamiento y las coreografías complejas de La Momia. “El rodaje era como una danza. Trabajaba con el equipo de especialistas para crear cada movimiento de espada, y muchas veces no había tiempo suficiente para ensayar”. Además, recordó el reto de filmar con tecnología avanzada: “Había cámaras robóticas, ruido, equipos, y frecuentemente luchabas solo, imaginando enemigos que luego serían añadidos con efectos digitales. Al final, tu labor es convencer al público, aunque durante la grabación no haya nadie allí”.PUBLICIDADAl evocar estas producciones, el actor destacó cómo la tecnología y la actuación deben integrarse para crear escenas. “En aquella época, las imágenes generadas por ordenador requerían colaboración entre intérpretes y técnicos. Tenías que confiar en que tu actuación sería el ancla visual para todo lo que vendría después”.La experiencia de Fraser en rodajes con tecnología avanzada lo llevó a fusionar actuación y efectos especiales para crear escenas realistas y emocionantes (REUTERS/Sarah Meyssonnier)Fraser también compartió anécdotas sobre su trabajo vocal y el aprendizaje recibido de colegas como Christopher Walken. “Caminar, hablar, encarnar distintos idiomas y acentos es parte del proceso. Aprendí de actores que consideran la voz como música”, contó, subrayando la importancia de la expresión y el ritmo en su oficio.PUBLICIDADEl salto a interpretar al comandante supremo Eisenhower en Pressure implicó para Fraser una preparación muy distinta. El actor evocó su infancia en Holanda y Reino Unido, donde la memoria de la Segunda Guerra Mundial estaba viva en el entorno cotidiano. “Cuando era niño canadiense en Holanda, aprendí pronto que la guerra seguía presente en la memoria de todos. Recuerdo a nuestra vecina, la señora Tonkins, quien me enseñó una pintura antigua que había escondido bajo su casa para salvarla de los nazis”, comentó.PUBLICIDADEl sentido de pertenencia y la colaboración artística han sido motores clave en la carrera de Brendan Fraser, según compartió en la entrevista (REUTERS/Mike Blake)Estas experiencias personales dejaron huella en Fraser, quien visitó la casa de Ana Frank y presenció símbolos tangibles del costo de la guerra. “Vi una montaña de zapatos de todos los tamaños y formas. ¿Dónde estaban las personas? Allí entendí la magnitud del dolor y el coste del conflicto”, dijo.Para construir su personaje, Fraser sostuvo: “Debes encontrar la manera de hacerlo personal. Eisenhower se guiaba por el deber, por hacer lo correcto de la forma adecuada. No toleraba insensateces, pero tampoco humillaba; escuchaba y asumía plena responsabilidad por las decisiones más complejas”.PUBLICIDADEl actor también reconoció la ansiedad asociada a representar a una figura histórica. “Sentí la presión del actor por parecerme a Ike. Pero me dijeron: ‘Es como tú, se preocupa por la gente’. Eso me ayudó a conectar realmente con el personaje”.La memoria viva de la Segunda Guerra Mundial acompañó la preparación de Fraser para Pressure, inspirada en su infancia en Holanda y Reino Unido (REUTERS/Mario Anzuoni)En On Film… With Kevin McCarthy, Fraser explicó la magnitud de la presión durante el Día D: “No puedes girar 300.000 soldados en segundos. La presión sobre los meteorólogos para acertar era enorme. Eisenhower fue el último en decidir y cargó con toda la responsabilidad, incluso redactó cartas para ambos escenarios, victoria o derrota. Esa presión es lo que explora la película”.PUBLICIDADFraser compartió el sentido detrás de hacer la película: “Quise hacer ‘Pressure’ porque el pasado es un prólogo. Ofrece una visión íntima de lo que significaron esos días y, si hicimos bien nuestro trabajo, permite entender la dimensión de lo que estaba en juego: el fascismo podía acabar con todo”.Uno de los temas centrales para Fraser es el riesgo y la incertidumbre creativa. En palabras recogidas por On Film… With Kevin McCarthy, afirmó: “No creo que deba tener demasiada certeza. Cuando sientes que lo lograste, generalmente no es así. Hay que asumir riesgos cuando actúas, sentirte un poco descentrado o inseguro, porque la sobreconfianza es un obstáculo”.El actor resaltó la importancia de asumir riesgos y abrazar la incertidumbre en el proceso creativo para alcanzar interpretaciones auténticas (A24 via AP)El actor compartió una experiencia intensa durante la grabación de La ballena: “En una escena con Samantha Morton, todo lo que sentía, dentro y fuera del personaje, se resumió en la frase: ‘Solo necesito saber que hice algo bien en mi vida’. No lo planeé, simplemente salió”.Comparó el enfoque de Darren Aronofsky, director de La ballena, con el de Eisenhower, valorando la capacidad de escuchar y tomar decisiones finales. “Comprende la intimidad de ser intérprete y cómo capturar la verdad emocional”, señaló.Al analizar su proceso artístico, Fraser subrayó la colaboración con compositores y directores de fotografía como aspecto esencial de su trabajo. “Muchos compositores dan vida emocional a las historias. El sonido y la imagen crean una colaboración silenciosa, pero fundamental”, explicó.Para Fraser, aceptar la incertidumbre es necesario tanto en la vida como en el arte: “Avanzar con dudas y enfrentar el miedo es lo que permite crecer más”, concluyó en On Film… With Kevin McCarthy.