La promesa de una lluvia de dólares a través del RIGI se convirtió en el principal estandarte del Gobierno para mostrar el éxito de su programa económico. Pero detrás de los anuncios multimillonarios, la letra chica dice que el Estado dejará de recaudar USD 1.800 millones en impuestos. A esta sangría fiscal se suma el fuerte cuestionamiento del sector industrial, que advierte sobre un modelo que se profundiza con el Súper RIGI con el que —con mayores beneficios— los dólares, así como entran por beneficios excepcionales, se irían del país al no existir un anclaje que apunte a derramar esa riqueza en el entramado productivo local.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ya acumula 36 iniciativas, con un monto proyectado de USD 94.965 millones entre proyectos aprobados y en etapa de evaluación. De ese total, hay 15 emprendimientos que ya recibieron luz verde, con compromisos de capital por USD 27.210 millones, indicó un relevamiento de la consultora Paspartú en base a datos oficiales.
La contracara de este ingreso de divisas es el impacto directo sobre las cuentas públicas. Según los cálculos elaborados por el equipo del diputado nacional Guillermo Michel, los 13 proyectos iniciales —aún no calcularon cuánto más sumarían los otros dos aprobados recientemente—generarán un gasto tributario de USD 1.837 millones anuales, lo que equivale a una pérdida de recaudación del 0,27% del PBI.














