Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.Roberto Sánchez. Fotos: Diana Marcelo/GEC. Si los debates presidenciales tienen por objeto que los electores se hagan una idea más precisa del perfil de cada candidato, el de este domingo logró su propósito. No es que la participación de la aspirante de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, estuviese exenta de aspectos criticables –leer la mayor parte de sus intervenciones no fue la mejor estrategia y sus cálculos sobre los puestos de trabajo que se habrían generado en Majes Siguas II fueron inflados–, pero la performance del postulante de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, fue tal festival de mentiras, silencios y ofensas de tipo personal que eclipsó los vacíos de la candidata fujimorista.Conforme a los criterios deTipo de trabajo: OpiniónBasada en la interpretación y juicio de hechos y datos hechos por el autor.
Mentiras, silencios y ataques personales
Si los debates presidenciales tienen por objeto que los electores se hagan una idea más precisa del perfil de cada candidato, el de este domingo logró su propósito. No es que la participación de la aspirante de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, estuviese exenta de aspectos criticables –leer la mayor parte de sus intervenciones no fue la mejor estrategia y sus cálculos sobre los puestos de trabajo que se habrían generado en Majes Siguas II fueron inflados–, pero la performance del postulante de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, fue tal festival de mentiras, silencios y ofensas de tipo personal que eclipsó los vacíos de la candidata fujimorista.












