El brasileño, que protagoniza vídeos haciendo deporte, inicia un tratamiento preventivo contra el cáncer de piel tras cuatro cirugías desde 2022
La noticia de que el presidente Lula de Brasil está en tratamiento de radioterapia para prevenir la reaparición de un cáncer de piel pilló la semana pasada por sorpresa incluso a algunos de sus más íntimos. Un revés para un mandatario de 80 años que realiza largos viajes intercontinentales y hace deporte de manera rutinaria. Pero también ha entrado en quirófano cuatro veces desde que ganó las elecciones en 2022, tras su paso por prisión. Ahora se prepara para coronar su extraordinaria carrera política con una cuarta victoria. Si la consigue, gobernaría hasta los 85 años. Él bromea a menudo con que tiene un pacto con Dios para vivir hasta los 120.
Quedan cuatro meses para las elecciones brasileñas. Es previsible que la salud y la edad del mandatario cobren protagonismo a medida que avance la campaña.
Cuando el hospital privado donde se trata anunció en una nota que Lula acababa de someterse en Brasilia la primera de las 15 sesiones previstas de radioterapia prácticamente se cumplía un mes desde que le extirparon una lesión cancerosa (un carcinoma basocelular) en la coronilla. Los partes médicos hablaron de una biopsia y, tras una revisión de normalidad. El único efecto visible, el sombrero Panamá que luce desde entonces en muchos actos públicos. Sin más.










