Otra cifra negativa para la economía chilena. Si el viernes las cifras de desempleo fueron malas con una tasa que superó el 9%, siendo el mayor nivel en casi cinco años, este lunes los datos de actividad económica no dejaron a nadie contento. Es que el registro del Imacec tuvo su mayor caída desde marzo del 2023 y es además, la peor racha desde 2020, pleno año de la pandemia. El -1,2% que informó el Banco Central para abril se ubicó por debajo de las expectativas y con ello, la economía completó cuatro caídas consecutivas. Así, entre enero y abril la actividad acumula un retroceso de 0,7%. Según describió el ente rector, en el mes el resultado del Imacec se explicó por la caída de la minería que se contrajo 11,8% seguido por resto de bienes que cayó 2,3% y la industria manufacturera que retrocedió 0,4%.En tanto, en el incremento del Imacec en términos desestacionalizados destacó el desempeño de la industria, el que fue en parte compensado por la disminución de los servicios. El Imacec no minero presentó un crecimiento anual de 0,4%. En términos desestacionalizados, no presentó variación respecto del mes anterior y aumentó 0,7% en doce meses.Dado este escenario se alejaría por completo la opción de crecer a 2% en 2026 y las expectativas se acercan más 1,5%. Es más, para los economistas hay una probabilidad cierta de que el primer semestre sea negativo. Esto considerando que las perspectivas que tiene los economistas para mayo son de una nueva contracción. “Es la herencia que estamos recibiendo y desde aquí partimos”, dijo el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, al comentar la cifra al término de la cuenta pública del Presidente José Antonio Kast. Según explicó el secretario de Estado, es la caída es muy significativa explicada por la minería y “una parte muy grande se debe a los problemas que hay en Codelco: un 25% de la caída en minería es Codelco”. Primer semestre ¿negativo?“Aunque es muy pronto para hablar de recesión, cuatro meses seguidos de caída de la actividad económica no pueden calificarse como normales, más todavía viendo el riesgo de una nueva contracción en mayo”, señala un informe de Clapes UC, que tiene como proyección para el quinto mes del año una caída de -0,5% a 0%.En este contexto, mencionan que “es necesario poner una pausa al ajuste fiscal y acelerar la discusión del proyecto de reconstrucción en el Congreso. Por su parte, el Banco Central debería incorporar escenarios de recortes de tasas de interés en el próximo Ipom, porque las señales macroeconómicas, especialmente actividad y empleo, no son compatibles con una tasa en la parte alta de los niveles neutrales.En Coopeuch proyectan “una caída anual de 0,5% para el Imacec de mayo, resultado que estaría explicado principalmente por la minería. Para el Imacec no minero, en tanto, esperamos un alza anual de 0,4%”. No obstante, mantiene su proyección de crecimiento del PIB en 1,9% para 2026, pero se “incorpora un sesgo a la baja”. PIB 2026 más cerca del 1,5%Con este mal inicio de año, las perspectivas para 2026 se fueron ajustando y ahora se acerca a 1,5%. Valentina Apablaza, economista del OCEC-UDP plantea que “esta cifra suma complejidad al panorama económico para 2026, toda vez que no se ha logrado registrar expansiones interanuales de la actividad económica en el primer tercio del año, lo que obliga a seguir ajustando las proyecciones a la baja, alejándonos cada vez más del 2% anual. Así, nuestra proyección actual apunta a un crecimiento en torno a 1,7% anual para 2026.Asimismo, Carlos García, académico de la Universidad Alberto Hurtado plantea que “esta preocupante coyuntura sectorial es solo la antesala de un escenario más complejo”. Felipe Alarcón, economista de Euroamerica indica que “seguimos estimando 1,5%, con claro riesgo a la baja”.Mientras que Alejandro Fernández, economista de Gemines añadió que ajustó su proyección a 1,5%, “que asume un comportamiento bastante dinámico en la segunda mitad del año”. Para Santander “los últimos datos de actividad y empleo sugieren que la economía se encuentra hoy más cerca de crecer 1,5% que 2,0% durante este año, introduciendo un sesgo a la baja para nuestras proyecciones de crecimiento”.Y García tiene una visión más negativa, ya que plantea que “las cifras aún no muestran los shocks derivados del aumento internacional en el precio del petróleo y el severo recorte fiscal en curso. La combinación de este menor dinamismo extractivo con una política fiscal restrictiva y mayores costos energéticos actuará como un freno directo sobre la demanda interna en los próximos meses, configurando un panorama de desaceleración estructural tan marcado que hace altamente probable que el crecimiento de la economía chilena para el cierre de este año sufra un ajuste drástico, aproximándose a lo más a un esquivo 1%”.