El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, dijo que “la lucha contra los cárteles debe unirnos, no dividirnos”, en aparente alusión al discurso de la presidenta Claudia Sheinbaum, que el domingo acusó actos de injerencia.
En mensaje de redes sociales, Johnson sostuvo que el combate al crimen no debe convertirse en una discusión política:
La lucha contra los cárteles debe unirnos, no dividirnos. Las personas en ambos lados de nuestra frontera desean vivir con seguridad y en paz. Merecen vivir libres de la intimidación, la corrupción y el miedo que generan los cárteles. Cada momento que dedicamos a convertir este desafío compartido de seguridad en una discusión política, es una oportunidad perdida para fortalecer nuestra cooperación y proteger a las personas a las que servimos.
El domingo, la presidenta de México calificó como injerencia la solicitud de Estados Unidos para capturar a Rubén Rocha, gobernador de Sinaloa, y nueve funcionarios y exfuncionarios.
Pocos días después, ocurrió algo todavía más grave: una oficina del Departamento de Justicia de los Estados Unidos solicitó, con carácter de urgente, la detención con fines de extradición de 10 ciudadanos mexicanos —entre ellos, un gobernador, un alcalde y un senador en funciones— sin presentar públicamente pruebas que sustentaran esa solicitud. Un hecho de esa magnitud no tiene precedentes en la historia de nuestra relación bilateral.













