Entre madera quemada, láminas retorcidas y montones de ceniza, Angie Colobón caminaba la mañana de este lunes 1 de junio lo que hasta hace dos días era su hogar. El incendio que consumió la vivienda familiar en el Guasmo norte, en el sur de Guayaquil, dejó a tres madres solteras y seis niños sin un lugar donde vivir.El fuego comenzó la tarde del sábado 30 de mayo. Según las afectadas, un cortocircuito se originó en el segundo piso de la estructura y las llamas se expandieron rápidamente por la vivienda.Publicidad“Escuchamos el cortocircuito y los niños que estaban afuera comenzaron a gritar que había fuego arriba. Cuando salimos a ver, ya estaba encendida toda la parte superior. Lo primero que hicimos fue coger a los bebés y poner a salvo nuestras vidas”, relató Dagmar Macías.En la casa se encontraban Angie Colobón con sus dos hijos, de 8 y 10 años; Dagmar Macías con sus tres hijos, de 6 años, 2 años y un bebé de cuatro meses; además de su madre, Dorys Arroyo, y su tío Jorge Velásquez.El origen del fuego y la evacuación de la familiaLa rápida reacción de la familia evitó una tragedia mayor. Todos estaban en la planta baja cuando comenzó la emergencia y lograron salir antes de que las llamas avanzaran.PublicidadPublicidad“Gracias a Dios no hubo personas arriba. Todos estábamos abajo y alcanzamos a salir a tiempo”, recordó Macías.Aunque los bomberos acudieron a la emergencia, el fuego ya había causado graves daños. Las llamas tardaron cerca de una hora y media en ser controladas.PublicidadPérdidas materiales y económicasLo que quedó después del incendio son apenas algunos objetos dañados por el agua utilizada para apagar las llamas. Entre ellos se observaban dos bicicletas infantiles, bases metálicas de mesas y un ventilador averiado.“Todo se quemó. La ropa, los electrodomésticos, los zapatos, las mochilas, los uniformes, absolutamente todo”, contó Macías mientras señalaba los escombros.La pérdida también golpeó la economía familiar. Dorys Arroyo, madre de las afectadas, obtenía ingresos mediante la venta de agua y bebidas en las calles de la ciudad. Toda la mercadería quedó destruida.“Mi mamá es comerciante y todo lo que vendía se quemó. Nos quedamos con los brazos cruzados porque de eso vivíamos”, expresó Angie Colobón.PublicidadImpacto en la educación de los niñosLas hermanas explicaron que estaban reuniendo dinero para comprar los útiles escolares de los menores, que recién iniciaron el periodo lectivo. Sin embargo, el incendio acabó con todo lo que habían logrado adquirir.“Habíamos comprado poco a poco los útiles, los uniformes y las mochilas. Todo se perdió en el incendio”, dijo Colobón.La situación obligó a informar a los planteles educativos sobre la emergencia. Los niños no cuentan actualmente con uniformes ni materiales para asistir a clases.“Ya hablamos con las escuelas. Nos dijeron que nos van a esperar hasta que podamos conseguir nuevamente los uniformes y los útiles”, explicó Macías.Refugio temporal y décadas de historia familiarLa vivienda, según la familia, ha pertenecido durante décadas a sus parientes y era el único lugar donde podían vivir juntas. Además de las tres madres y los seis menores, también residía un tío adulto mayor.“Prácticamente tenemos toda la vida aquí. Son alrededor de 50 años que nuestra familia ha vivido en esta casa”, señaló Macías.Ante la falta de familiares cercanos que puedan recibirlas, las afectadas encontraron refugio temporal en la iglesia del sector, donde la comunidad les facilitó un espacio para pasar las noches.“No tenemos dónde quedarnos. La iglesia nos abrió un espacio y ahí estamos durmiendo con los niños”, comentó Colobón.La solidaridad del barrio y un llamado a la ayudaLa solidaridad de los vecinos se hizo evidente desde las primeras horas posteriores al incendio. Habitantes del barrio llegaron con ropa, alimentos preparados y otros artículos básicos para apoyar a la familia.“Todo el barrio nos ha ayudado. Nos han traído comida, ropa para los niños y nos han apoyado para pasar estos días”, agradeció Macías.Durante la mañana del lunes, varios moradores colaboraban con la limpieza del terreno. Entre ellos estaba el padre de Angie Colobón, quien viajó desde Esmeraldas tras recibir la llamada de su hija informándole sobre la pérdida de la vivienda.Mientras retiraban tablas quemadas y restos de la estructura, las afectadas insistían en un pedido: recibir ayuda para reconstruir su hogar y recuperar parte de lo perdido.“Somos tres madres solteras con seis niños. Lo que más necesitamos son materiales de construcción, útiles escolares y apoyo para volver a empezar”, manifestó Colobón.Por ahora, entre cenizas, donaciones y la ayuda de sus vecinos, la familia intenta levantarse de una emergencia que en pocas horas consumió el patrimonio construido durante décadas. (I)
‘No tenemos dónde quedarnos’: tres madres solteras y seis niños quedaron sin hogar tras incendio en el Guasmo norte
Según las afectadas, un cortocircuito se originó en el segundo piso de la estructura y las llamas se expandieron rápidamente por la vivienda.










