El deterioro de las universidades públicas ahora también se advierte en los rankings internacionales. El Center for World University Rankings (CWUR), que constituye un ejemplo de rigor metodológico, ubicó a la UBA como la mejor institución del país y colocó a otras seis casas de estudio públicas dentro de las 2 mil más importantes. Sin embargo, la motosierra del gobierno libertario no es gratuita: en los últimos años, sin excepción, todas perdieron posiciones. Esta caída en la valoración mundial marcha en paralelo a la asfixia que imprime el oficialismo que, justicia mediante, se niega a cumplir con una Ley de financiamiento sancionada y vetada en dos ocasiones.

El ranking evalúa 21 mil universidades pertenecientes a 95 países. De ese total, solo selecciona a las 2 mil mejor posicionadas. A nivel doméstico, la presencia en este catálogo global funciona como una muestra de cómo el desfinanciamiento golpea a las públicas: si en 2021 había diez instituciones argentinas entre las mejores ubicadas, en 2024 fueron ocho y en esta edición son siete.

Uno de los ejes en que focaliza CWUR se relaciona con el ítem “producción científica e investigación”. De hecho, el 40 por ciento del puntaje total se asigna a este rubro, que nuclea aspectos como la producción de artículos, las citas y la publicación en revistas de alto impacto.