El gobierno de Javier Milei oficializó este lunes el envío al Senado de un proyecto de Ley General de Sociedades que habilita la existencia legal de empresas que operan exclusivamente mediante algoritmos o inteligencia artificial, sin empleados ni gerentes humanos. Se trata de la reforma más profunda al derecho societario argentino desde 1972, cuando la dictadura de Lanusse sancionó la Ley 19.550 que aún rige.

El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, lo había anunciado el viernes pasado. “Nos movemos de un régimen rígido y anacrónico, construido sobre la desconfianza al sector privado, a un marco moderno basado en la autonomía, la libertad y la desregulación”, escribió. El proyecto no llega en un momento fácil. Patricia Bullrich ya tiene una agenda legislativa cargada para gestionar con un próximo objetivo polémico: el jueves buscará darle media sanción a la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que también impulsa “el Coloso” y que desregula la venta de tierras a extranjeros.

Además de los cambios vinculado a la tecnología, la reforma tiene un alcance amplio: los estatutos societarios pasan a ser la norma primaria y la ley opera como supletoria; el objeto social puede ser genérico; se eliminan trabas registrales; se incorporan instrumentos de inversión convertibles para startups; y se habilita la digitalización plena —constitución por firma electrónica, asambleas remotas, legajo digital público—. También se simplifica la absorción entre empresas del mismo grupo y los mandatos de directores pasan a ser por tiempo indeterminado por defecto. Las sociedades podrán, además, “someter sus conflictos internos al derecho extranjero o mercantil internacional”.