Banco Pichincha cumplió 120 años y su gerente general Alejandro Ribadeneira comenta que llegan a ese nivel combinando una visión de largo plazo, capacidad de adaptación y un compromiso constante con el país.Él asumió la gerencia en febrero -tiene más de 30 años en el sector financiero- con la meta de consolidar la solidez financiera, manteniendo una gestión prudente del riesgo, una adecuada capitalización y altos estándares de gobierno corporativo.Uno de sus principales objetivos es elevar de manera sostenida la eficiencia, que implica optimizar procesos, simplificar estructuras y apalancar mejor la tecnología. Además de crecer en participación de mercado, acelerar la transformación digital y reforzar el rol del banco en el desarrollo del país, impulsando el crédito productivo, apoyando a emprendedores y promoviendo la inclusión financiera.Publicidad¿Cuáles son los tres hitos más importantes en estos 120 años?Diría que hay tres grandes avances que resumen nuestra historia e impacto en el país.En primer lugar, la transformación digital nos ha permitido que hoy 8 de cada 10 clientes sean digitales. Facilitamos el acceso a servicios financieros, promoviendo la inclusión financiera de manera rápida y segura. Vamos por buen camino, ya que cada segundo se realiza alrededor de 43 transacciones en la banca digital (móvil y web) de Banco Pichincha.En segundo lugar, hemos acompañado por décadas a emprendedores, agricultores y empresarios en el crecimiento de sus negocios, gracias al acceso al crédito productivo como motor de la economía. Somos el banco que más apoya y otorga créditos a este sector, con una cartera de créditos superior a $ 14.100 millones.PublicidadPublicidadY nuestra gestión de sostenibilidad nos ha permitido impactar en la vida de los ecuatorianos. Llevamos educación financiera a más de 490 mil personas durante el último año... Adicionalmente, nuestro aporte a través de biocréditos, que han financiado más de $ 1.500 millones en proyectos sostenibles.¿Cómo han evolucionado en número de clientes?El crecimiento del Banco refleja la confianza de los ecuatorianos. En 2018 teníamos cerca de 3 millones de clientes y en 2026 superamos los 6,5 millones, lo que representa el 37 % de la población y un crecimiento del 122 % en estos años.PublicidadEste avance se sostiene en un modelo que acompaña a personas y empresas en todas las etapas, con una fuerte conexión con los jóvenes: el 61 % de quienes tienen entre 26 y 35 años ya son clientes del Banco.¿Cómo han avanzado en inclusión financiera de mujeres?Entre 2025 y lo que va de 2026 hemos desembolsado $ 1.400 millones en más de 201.000 créditos a mujeres emprendedoras y capacitado a 156.000 mujeres en educación financiera y habilidades gerenciales y digitales.Así, pasamos de la inclusión básica a una inclusión profunda, donde las mujeres no solo acceden al sistema financiero, sino que lo utilizan estratégicamente para escalar, consolidarse y liderar su desarrollo económico.¿Y en la cobertura de servicios en proyectos como Deuna y Mi Vecino?La cobertura ha sido clave en nuestra estrategia de inclusión financiera. Hoy contamos con más de 200 agencias, más de 1.400 cajeros automáticos y más de 10.500 puntos Mi Vecino en todo el país; de ellos, 680 son corresponsales satelitales ubicados en zonas rurales donde no existe señal de internet ni de celular. Esto nos permite tener presencia efectiva en todos los cantones y provincias, acercando servicios financieros incluso a las comunidades más alejadas.PublicidadEn paralelo, Deuna sigue ampliando su alcance digital con más de 625.000 comercios afiliados, consolidando un ecosistema que facilita pagos y transacciones de forma simple, segura y masiva, y que complementa nuestro modelo de cercanía territorial.Los niveles de riesgo país y los indicadores positivos en exportaciones, remesas, inversión extranjera, ¿cómo influyen en la actividad bancaria?Influyen de manera directa y significativa. En una economía dolarizada como la ecuatoriana, el dinamismo depende en gran medida del flujo neto de dólares que ingresa al país. En ese contexto, una reducción del riesgo país mejora el acceso a financiamiento externo en condiciones más favorables, facilitando la llegada de nuevos recursos.Al mismo tiempo, mayores remesas incrementan la liquidez disponible en la economía, mientras que una mayor inversión extranjera fortalece el stock de capital y amplía la base de financiamiento. Por su parte, el buen desempeño de las exportaciones genera ingresos sostenidos de divisas que respaldan la actividad productiva.En conjunto, estos factores fortalecen la liquidez del sistema financiero, dinamizan la economía real y crean condiciones más propicias para la intermediación bancaria.Esto se traduce en un entorno de mayor confianza, más oportunidades de crédito y una expansión más saludable y sostenible de la actividad bancaria.¿Cómo funciona la alianza con el sector público de los recursos que vienen del exterior que canalizan ustedes en créditos, y con los programas habitacionales con tasa subsidiada?Banco Pichincha ha venido trabajando por más de una década junto a varios actores públicos y privados para ampliar el acceso a vivienda sin comprometer la sostenibilidad financiera de las familias ni del sistema, canalizando recursos y operando programas de vivienda social y prioritaria con tasas subsidiadas.Nuestro rol es integral, ya que financiamos a las familias, pero también a los constructores, asegurando que exista una oferta adecuada. Solo en el último año colocamos $ 115 millones en vivienda de interés social, lo que nos posiciona como el banco que más créditos otorga en el programa Miti Miti.¿Cómo el Banco puede atender a 6,5 millones de clientes?Lo hacemos gracias al compromiso de más de 6 mil colaboradores en todo el país, que trabajan cada día con foco en las personas y sus proyectos. Hemos construido una propuesta de valor que nos permite acompañar a millones de ecuatorianos en distintas etapas de su vida financiera: desde quienes inician su camino hasta quienes lideran iniciativas productivas de gran escala.Esta capacidad se apoya en una combinación de cercanía, cobertura y transformación digital, que nos permite llegar de manera ágil y eficiente a nuestros clientes, independientemente de dónde se encuentren. Así, más que atender un número, buscamos construir relaciones de largo plazo basadas en confianza, servicio y relevancia.Esa cercanía, junto con nuestra escala, nos ha permitido estar presentes en la vida del 37 % de la población del país.La tecnología y la seguridad son temas muy importantes para la banca, ¿cómo avanzan ustedes en eso?La fortaleza digital de Banco Pichincha es hoy un pilar en la relación con nuestros clientes. Actualmente, 8 de cada 10 ya operan a través de canales digitales, y lideramos en la región con un 82 % de transacciones digitales, por encima del promedio latinoamericano.Este avance va necesariamente de la mano con la seguridad, que es una prioridad estratégica para el Banco. Invertimos de forma continua en tecnología y ciberseguridad para proteger la información.Nuestro enfoque combina innovación con una gestión rigurosa del riesgo, incorporando soluciones cada vez más sofisticadas para anticipar y mitigar amenazas en un entorno digital en constante evolución.¿Cuál es la visión sobre el desarrollo de la industria financiera?Nuestra visión es que la industria financiera debe trascender el rol tradicional de proveer productos y servicios financieros. Buscamos construir relaciones de largo plazo, basadas en confianza y beneficio mutuo, donde el banco y sus clientes crecen juntos. Esto implica acompañar a las personas y empresas en cada etapa de su desarrollo, ofreciéndoles soluciones relevantes que les permitan cumplir sus metas, impulsar sus proyectos y generar prosperidad.De esta manera, no solo fortalecemos nuestra sostenibilidad como institución, sino que también contribuimos activamente al desarrollo económico y social del Ecuador, promoviendo inclusión, inversión y oportunidades para todos. (I)