SaludTrabajadores de la Cruz Roja colocan en un ata�d el cuerpo de una persona que muri� de �bola, en un centro de salud en Rwampara, Rep�blica Democr�tica del Congo.Jos� Garnacho Montero*Actualizado Lunes,
junio
15:57La reciente crisis del hantavirus y el actual brote de �bola que asola a la Rep�blica Democr�tica del Congo han vuelto a traer a las portadas que nuestro mundo sigue siendo tremendamente vulnerable a enfermedades infecciosas de r�pida propagaci�n y que ocasionan una alta mortalidad. En los a�os 60, muchos profesionales de la salud pensaron que, con la aparici�n de las vacunas y de los antibi�ticos, podr�amos dominar y hasta casi hacer desaparecer las enfermedades infecciosas. Nada m�s lejos de la realidad. La aparici�n de nuevas enfermedades, muchas de ellas zoonosis (las transmitidas de forma natural desde animales vertebrados a los seres humanos), est�n golpeando seriamente a nuestra sociedad del siglo XXI. Ante pandemias como la del �bola, con una mortalidad entre el 50 y el 70% (pero que fue solo del 18,5% en una serie de 27 pacientes evacuados a hospitales del Europa o Estados Unidos), es necesario marcar tres mensajes claves: no existe tratamiento espec�fico que mejore el pron�stico de las formas graves; el ingreso precoz en la UCI cuando estos pacientes se deterioran es determinante para reducir la mortalidad; y el tratamiento de soporte del fracaso multiorg�nico que desarrollan es la �nica medida que puede mejorar el pron�stico. Esto es aplicable al s�ndrome cardiopulmonar por hantavirus y a la fiebre hemorr�gica por el virus Crimea-Congo, zoonosis ya aut�ctona en Espa�a. El primer caso diagnosticado en nuestro pa�s fue en 2016, y desde entonces y hasta el 2025 se han comunicado 19 casos de esta infecci�n con una mortalidad del 31,5%. La opci�n de tratamientos experimentales -como el uso de plasma convaleciente de un superviviente-, los antivirales o los anticuerpos monoclonales no han demostrado claramente sus beneficios, aunque est� recomendado su uso en ciertas situaciones cl�nicas. Para reducir la mortalidad en los casos graves es esencial el manejo precoz del cuadro cl�nico por especialistas en Medicina Intensiva. La administraci�n cuidadosa de fluidos intravenosos, el soporte con f�rmacos vasopresores para aumentar la presi�n arterial, la ventilaci�n mec�nica (invasiva y no invasiva), las estrategias de protecci�n pulmonar, as� como la realizaci�n de t�cnicas continuas de reemplazo renal, son las medidas de soporte con las que contamos para mantener o suplir la funci�n de los �rganos afectados mientras los mecanismos inmunol�gicos del organismo controlan la infecci�n. Los m�dicos intensivistas espa�oles, as� como nuestra enfermer�a, est�n altamente cualificados tanto en conocimientos como en competencias para tratar a pacientes en estado cr�tico afectados por cualquiera de estas fiebres hemorr�gicas. Esto ya ha sido puesto de manifiesto por el equipo del Hospital Universitario La Paz que atendi� a la paciente espa�ola con infecci�n por el virus �bola, as� como varios casos de fiebre hemorr�gica Crimea-Congo. Por supuesto, esto obliga a que todo el personal sanitario y no sanitario que va a atender a estos pacientes realicen una formaci�n continuada peri�dicamente, que debe ser garantizada por los equipos directivos, as� como remunerada su disponibilidad. Su labor es de riesgo, por lo que deben realizarla en las mejores condiciones de trabajo posibles para minimizar los posibles riesgos. Vivimos en un mundo donde la intensificaci�n de los flujos de viajeros internacionales facilita la propagaci�n de infecciones. Esto hace que un brote localizado pueda extenderse r�pidamente a escala mundial. Por tanto, las actuales noticias del brote de �bola son muy preocupantes y debemos estar preparados a escala global, con una coordinaci�n eficiente de todas las administraciones implicadas para dar la mejor de las respuestas. El compromiso de los especialistas en Medicina Intensiva para una asistencia sanitaria basada en la excelencia y en la humanizaci�n, otra de las se�as de identidad de nuestra especialidad, ya se puso de manifiesto en la crisis del COVID-19 y se aplicar� igualmente a estos pacientes, si finalmente requieren ingreso en alguno de nuestros hospitales. *El Dr. Jos� Garnacho Montero es presidente de la Sociedad Espa�ola de Medicina Intensiva, Cr�tica y Unidades Coronarias (SEMICYUC)













