El Gobierno nacional decidió postergar hasta el 1 de julio de 2026 la aplicación plena de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, una medida que impacta sobre la nafta y el gasoil y que busca sostener el sendero fiscal definido por la administración de Javier Milei.
El consumo de combustible no repunta: “Lo que refleja es la caída de los ingresos y de la actividad económica”
La decisión quedó formalizada en el Boletín Oficial del lunes 1 de junio, a través del Decreto 405/2026, con las firmas del presidente Javier Milei; el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni; y el ministro de Economía, Luis Caputo. Allí se modificó el cronograma previsto para la actualización de los tributos que gravan los combustibles.
La medida alcanza a los incrementos remanentes correspondientes a las actualizaciones de los años calendario 2024 y 2025, así como también a los ajustes vinculados al primer trimestre de 2026. De esta manera, los aumentos que debían comenzar a regir desde junio volverán a diferirse por un mes.
En los considerandos de la norma, el Poder Ejecutivo recordó que los impuestos sobre los combustibles líquidos y al dióxido de carbono se determinan mediante montos fijos en pesos que deben actualizarse periódicamente según la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado por el INDEC.











