Por Pau Mompó Alberola |
Santo Domingo (EFE).- Una bebé de apenas ocho meses murió a mordidas y golpes hace poco en República Dominicana, en un nuevo caso de maltrato infantil en este país, que si bien llega a la conmoción cada vez que salen a relucir casos como este, sigue tolerando la violencia en la crianza de los niños.
La pareja de la madre asesinó a la menor; un juez lo envió a prisión tras acusarlo de homicidio voluntario y actos de tortura y barbarie contra la niña en un sector de la provincia de San Cristóbal, al sureste del país.
Este caso se sumó al de otra niña de 7 años, torturada hasta la muerte en agosto del año pasado por su tía y la pareja de esta, que la tenía bajo su cuidado en la capital del país, que ya en 2024 se indignó tras conocerse el fallecimiento de un menor de 8 años, cuyo cadáver presentaba 147 heridas de diferentes tipos.
El crimen del niño de 8 años lo cometió una tía en Verón (en el este del país), que confesó entonces a los investigadores que lo hizo porque «el niño tenía un mal comportamiento».













