Con carretillas y palas, todavía en la oscuridad de la madrugada, decenas de hombres de la comunidad trabajan arduamente removiendo todo el sargazo que pueden de la playa. Es la franja de la costa en donde están los locales de comida y artesanías de Mahahual, sobre una callecita estrecha y larga que todos los días se prepara para que den las 8.00 de la mañana, cuando algún barco finalmente atraca en el Puerto Costa Maya, a unos 5 kilómetros del centro. Para esa hora, la costa luce casi impecable; los camastros colocados unos pegados a otros miran directo hacia el mar Caribe con sus colores turquesa y azules intensos. Entre los locales, mujeres vestidas de blanco preparan sus camillas para el servicio de masajes; las mesas están listas, los productos locales dispuestos a la vista de todos. Mahahual comienza sus días cuando los turistas llegan de los cruceros.Hasta hace solo unas semanas, este poblado, ubicado en el sur de la península de Yucatán, muy cerca de la frontera con Belice y a unos 150 kilómetros por carretera de la capital de Quintana Roo, Chetumal, en el municipio de Othón P. Blanco, vivía alejado de los reflectores y era conocido, sobre todo, entre los agentes de viajes y empresas dedicadas al turismo de cruceros. Este nicho que en 2025 y lo que va de 2026 creció aceleradamente en México. Esa burbuja de los cruceros se rompió cuando la discusión sobre la construcción del parque acuático de Royal Caribbean, Perfect Day, rebasó las fronteras del Caribe mexicano y se extendió por todo el país. El nombre de Mahahual y sus paisajes comenzaron a ocupar las pantallas de televisión y las primeras planas de los periódicos, pero el aparente consenso nacional ante el rechazo al megaproyecto está muy lejos de lo que se vive al interior de la comunidad, en donde los servicios básicos no están asegurados, que enfrenta graves problemas con la gestión de la basura y parece haber sido olvidada por la mano del Estado, muy lejos también de los millonarios recursos que este mercado deja en las arcas locales.De pueblo pescador a puerto de cruceros El tejido social en Mahahual —que tiene una población oficial de poco más de 2.600 habitantes, pero que, contando a la población flotante, supera los 10.000— ha estado fracturado desde décadas atrás, con una identidad a la deriva. El destino de este antiguo poblado pesquero aislado por las grandes barreras naturales que lo rodean viró abruptamente cuando a finales de 1990 se construyó el Puerto Costa Maya, inaugurado en 2001 y gestionado por el grupo empresarial mexicano ITM, del empresario Isaac Hamui Abadi y su familia. Mahahual comenzó a crecer al ritmo que la infraestructura crucerista lo requería, impulsado por las concesiones que el Gobierno de Quintana Roo dio para que eso sucediera. ITM vendió en julio de 2025 el puerto a Royal Caribbean y esta empresa pasó a tener el control administrativo. Pero las calles, las tiendas, la infraestructura hotelera dentro del pueblo y de la urbanización contigua al complejo no han sido alcanzadas por la bonanza del puerto, cuyo acceso es privado y restringido, solo habilitado para los cruceristas y trabajadores. Ninguna de las dos empresas, según vecinos de la zona, se ha hecho cargo de las carencias que los vecinos de afuera del embarcadero han sufrido durante décadas.Isabel Bulos es residente del fraccionamiento Nuevo Mahahual, popularmente conocido como Las Casitas, un lugar contiguo al puerto que también fue adquirido en su totalidad por los propietarios del muelle, y el sitio cercano en donde iban a construir Perfect Day. Ella recuerda que llegó a vivir ahí en 2009, cuando llegaban solo dos cruceros al mes —actualmente llegan entre uno y cuatro cruceros al día—. “Este crecimiento, que además ha sido bastante irregular, sin planeación, sin consultar realmente a la comunidad, ha ido mucho más rápido de lo que todos aquí podemos sostener. No hay un solo servicio básico que funcione”, dice. Trabajadores retiran sargazo del oceáno, en Mahahual. Nayeli CruzLa jornada para retirar sargazo de las playas comienza al amanecer. Nayeli CruzUn crucero llega al puerto Costa Maya, en Mahahual. Nayeli CruzUn trabajador retira el sargazo acumulado en la playa. Nayeli CruzCamastros vacíos en la orilla de la playa. Nayeli CruzUna masajista se alista para comenzar su jornada de trabajo.Nayeli CruzBulos, que es parte del comité de vecinos del fraccionamiento, recuerda cuando se enteraron sobre la construcción del parque, y las veces que solicitaron un proyecto técnico formal de rehabilitación para su colonia. En febrero, el comité comenzó a dialogar con Royal Caribbean sin dejar de señalar “los incumplimientos” por parte de la familia Hamui Abadi, constructores del fraccionamiento, para entregarlo al municipio y que finalmente alguien se hiciera cargo del deterioro de calles, drenaje, alumbrado, red eléctrica y planta de tratamiento de agua. “Royal Caribbean informó que asumiría la rehabilitación del fraccionamiento; sin embargo, el proyecto comprometido no fue entregado, lo que nos deja sin otra alternativa que recurrir a la protesta pública”, dijeron en un comunicado en febrero, cuando comenzaron a protestar.Para Bulos, uno de los errores del colectivo Salvemos Mahahual, que, junto con Greenpeace y millones de firmas de Change.org, empujó la campaña para negar el permiso al parque, fue no acercarse a la comunidad. “Hicieron algo histórico; a mí me parece que deberíamos ver lo positivo, pero independientemente de si estábamos o no de acuerdo con el proyecto, había que dialogar. Vivimos en un lugar especial por el arrecife y creo que mucha gente no entiende eso, quizás por una falta de pertenencia. Que se haya puesto de este tamaño en nuestra comunidad no fue solo por Perfect Day; es por años de cansancio, de lucha entre nosotros mismos; todo mundo ve por sus propios intereses. Y yo creo que si se consultara a la población, probablemente votarían para que sí se hiciera el parque”.Expresar opiniones en Mahahual sobre lo que ha sucedido recientemente no es fácil para nadie. Muchos cuidan sus palabras, se cuidan de no respaldar por completo a Royal Caribbean y de aceptar que la naturaleza no debe pagar la factura del crecimiento. Una frase sí es repetida hasta el cansancio: “Mahahual ha estado en el olvido desde hace décadas”. Lo dicen los pobladores, los ambientalistas, los vecinos. Pero también ha tenido eco en las palabras de la gobernadora del Estado, la morenista Mara Lezama, del presidente de la crucerista Royal Caribbean en México, Ari Alder; los empresarios locales, los campesinos y los pescadores. Un joven que trabaja para uno de los locales de comida a la orilla de la playa, y que prefiere no revelar su nombre debido al contexto de polarización y el miedo a que su trabajo sea afectado, dice que para ellos es una mala noticia que Perfect Day se haya cancelado. Él conoce bien la dinámica económica del pueblo porque trabajó antes varios años como empleado en el puerto Costa Maya. Dice que la gente que llega de los cruceros no solo genera una derrama económica para el puerto consumiendo en los restaurantes o comprando en las tiendas; también los aproximadamente 3.000 trabajadores del muelle gastan su dinero en Mahahual.Él es uno de los empleados de locales a orilla de la playa que desde las cinco de la mañana retiran el sargazo. “Llevo muchos años viviendo aquí y sé que la gente siempre ha estado acostumbrada al barco, porque es la fuente de ingreso. Pero también, por lo mismo que se gana bien allá adentro [en el puerto], vienen acá y gastan, y es un dinero que gira aquí”, dice. También explica que el desembolso de los turistas de cruceros de compañías como Royal Caribbean, Carnival Cruise Lines o la Norwegian Cruise Line depende de si es la primera o la última parada. Habla de días en los que una mesa se desocupa y enseguida se llena de nuevo y de cómo en temporada alta —desde octubre a enero— las jornadas así se extienden durante semanas. Los cruceros llegan de lunes a viernes y en un día puede haber hasta cuatro.Mauricio es el propietario de otro local, un club de playa que ofrece a sus clientes varios servicios gratuitos mientras se consuma en el lugar. Su negocio es uno de los que han hecho acuerdos con los taxistas y la empresa para que los turistas lleguen directamente ahí. Él llegó al pueblo hace 26 años; dice que estaba a favor del parque, pero a la vez en contra por el daño que se haría al ecosistema. Asegura que Royal Caribbean ha puesto las lanchas y las redes para retirar el sargazo y que pagan a los lancheros para realizar el trabajo. Y señala que el gobierno local pone el combustible o maquinaria. “Estamos felices con ellos por la ayuda a quitar el sargazo. No nos abandonan”.Algunos otros habitantes dicen que no quieren convertirse en el nuevo Tulum, que la luz se va casi todos los días, que desde hace años tienen “el problema de la basura”, porque el vertedero local está desbordándose. Cuentan que en la pandemia, sin que pudieran salir de sus casas, olían en el aire el olor de manglar quemado, que nadie dijo nada y que muchos de los terrenos incendiados fueron invadidos o comprados por privados.Aseguran, bajando la voz, que las desapariciones de personas han aumentado en estos últimos años, que la presencia del crimen organizado las ha impulsado. Dicen que, aunque sigue siendo un lugar seguro para vivir, hay problemas de los que nadie quiere hablar y, mucho menos, atender. Un promotor turístico independiente que ha preferido no dar su nombre explica que el turismo nacional en Mahahual es muy limitado, y que durante años han denunciado las carencias en la comunidad: “Muchas de esas necesidades han permanecido sin respuesta por parte de las autoridades. Desde nuestra perspectiva, Royal Caribbean fue una de las pocas empresas que mostró interés en involucrarse con la comunidad. Muchos habitantes sentimos que la discusión pública no reflejó completamente la realidad que vivimos todos los días. Mahahual necesita que las autoridades, los ambientalistas, los empresarios, las organizaciones civiles y los habitantes trabajemos juntos para construir un modelo de desarrollo que proteja nuestros recursos naturales sin condenar a la comunidad al estancamiento económico”.“Esto es lo que defendemos”Luis Fernando Amezcua, de Salvemos Mahahual, navega por el río Huach, al sur de Mahahual. El bosque de manglar lo cobija mientras rema al lado de su perra Pach sobre una tabla inflable de paddleboarding (conocido como surf de remo). Se ha dedicado al turismo de naturaleza, especializado en el contacto con el ecosistema. A su alrededor, el bosque respira; el río de agua salada lo transporta, mientras, a su paso, cangrejos y peces de diferentes tamaños y colores saltan de un lado a otro. Amezcua llama a ese lugar “el cunero de la vida”, donde varias especies nacen para después saltar al entorno. Las raíces del bosque flotan agua abajo, con una inmensidad descomunal y conmovedora. El camino de varios kilómetros hacia allí revela las plantas, árboles y animales que pueblan esa vasta extensión. “Todo esto es lo que defendemos”, dice. Manatíes, tortugas, delfines, las especies con las que él convive todos los días lo inspiran a él y al colectivo para seguir adelante.Luis Fernando Amezcua navega por el río Huach, en compañía de su perra Pach.Nayeli CruzEl río Huach, en el pueblo de Mahahual. Nayeli CruzUn turista se encuentra con sargazo que crece en el río, en la zona de manglares.Nayeli CruzEl puerto de cruceros Costa Maya, de Royal Caribbean, lugar en el que se planeaba construir el parque acuático. Nayeli CruzBasura acumulada en los alrededores de Mahahual. Nayeli CruzTrabajadores limpian la playa bajo la lluvia. Nayeli CruzSalvemos Mahahual hizo peticiones de transparencia al Gobierno; analizó la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) de Royal Caribbean, con la ayuda de María Luisa Villarreal Sonora, autora de varios libros sobre la situación en la localidad, investigadora, bióloga y especialista en ecología política. Son el colectivo que empujó la cancelación de Perfect Day, y que logró lo impensable. “La gente de Mahahual necesita trabajo, necesita mejorar su calidad de vida, pero no así. No al costo que, sin saber ellos, íbamos a pagar todos. El territorio iba a pagar el costo”, dice Amezcua.
Mahahual, el paraíso olvidado que se resiste a morir entre el sargazo y los cruceros
La cancelación del parque de Royal Caribbean Perfect Day revela décadas de abandono del Estado en este poblado del Caribe mexicano que se polariza ante su absoluta dependencia del turismo masivo








