Euforia en La Coruña y alarma para España. El ascenso del Deportivo, que vuelve a ser equipo de Primera División después de ocho temporadas fuera de la máxima categoría del fútbol español, dejó una tremenda invasión de campo en Riazor que acabó con el césped destrozado a tan solo unos días de que la selección española juegue uno de sus amistosos de preparación de cara al Mundial.Con el pitido final que consumó el regreso a LaLiga para los herculinos y la clasificación a los playoffs de ascenso para la UD Las Palmas, que se llevó el triunfo (1-2) en A Coruña, empezó la invasión de campo. Primero fue tímida, y luego ya desatada, con los accesos abiertos, los jugadores rodeados y una bengala encendida. Así, miles de personas anegaron el verde y hasta se vio a aficionados sobre las porterías del campo. Fue necesaria incluso la advertencia de que se cancelaría la celebración en Riazor si el público no abandonaba el césped para poder empezar a montar el escenario y que empezase la fiesta oficial una hora después del partido. Para entonces, el daño en las instalaciones deportivistas ya estaba hecho: hubo aficionados que se llevaron pedazos de césped a modo de 'recuerdo' y bocas de riego quedaron dañadas, según informó RTVE.El club blanquiazul tiene ahora trabajo a contrarreloj para procurar que Riazor se encuentre en las mejores condiciones para el aterrizaje de la Roja, pues España disputa este jueves ante Irak (21.00 horas) su primer amistoso antes de la Copa del Mundo de este verano, en Estados Unidos, Canadá y México. Un día antes, sin embargo, todo debe estar ya listo, pues la selección iraquí entrenará en el estadio el miércoles.