El mundo del streaming ha dejado atrás, al menos en parte, su obsesión por crecer en suscriptores. Ahora, el foco se desplaza hacia la rentabilidad, la retención de usuarios y un concepto cada vez más presente en las conferencias de resultados: la calidad de la interacción.En este nuevo escenario, las plataformas están empezando a medir el engagement como una pieza clave del negocio. "La participación es fundamental para reducir la deserción de clientes", señalaba el nuevo CEO de Disney, Josh D’Amaro, en una reciente llamada con analistas.El problema es que ese concepto no está del todo definido. Incluso dentro del propio sector se reconoce que no todas las horas de visionado tienen el mismo valor. Greg Peters, codirector ejecutivo de Netflix, lo resumía así: "No todas las horas de interacción son iguales, y nos importa mucho la calidad de esa interacción".El informe de Wall StreetEn medio de este debate, el análisis ha dado un salto cualitativo con la aparición del Índice de Calidad de Streaming elaborado por MoffettNathanson, que intenta ordenar a las plataformas no por tamaño, sino por la calidad de su "interacción" con el público.El informe, firmado por el analista Robert Fishman, evalúa factores como la demanda de contenido, la fuerza de las franquicias, el prestigio del catálogo o la presencia de eventos deportivos y en directo, con el objetivo de medir cómo esas horas de visionado se traducen en ingresos y fidelización.Los ganadoresEl resultado del ranking ha sorprendido a parte de la industria. Disney + encabeza la clasificación, impulsada por la potencia de sus franquicias y su oferta deportiva, seguida por HBO Max, destacada por el prestigio de sus series y películas.En tercer lugar aparece Apple TV+, por delante de plataformas mucho más grandes en volumen como Netflix y Prime Video, lo que sugiere que el tamaño del catálogo ya no es el único factor determinante en la batalla del streaming.