La vida de Priscilla Delgado (San Juan, 24 años) ha cambiado radicalmente en los últimos meses. Mientras que muchos la reconocen como Lucía, el papel que interpretó en la serie Los protegidos entre 2010 y 2012, para otra generación es Angel, el nuevo personaje de Euphoria que ha revolucionado la última temporada del éxito de HBO Max. La actriz, que nació en Puerto Rico pero creció en España —su padre es de Ávila y su madre de San Juan—, se ha convertido en una revelación, y así lo confirma la cantidad de compromisos que tiene en su agenda. Está rodando en Barcelona, acompañada de su familia, y atiende a EL PAÍS por videollamada. A pesar de caminar con paso firme hacia la fama mundial, sigue siendo humilde, cercana y agradecida. “Con la exposición que conlleva estar en un proyecto como Euphoria, de repente llegan oportunidades y voy cogiendo las que más ilusión me van haciendo”, afirma Delgado. Sin ir más lejos, el pasado fin de semana fue una de las invitadas a la casita de Bad Bunny, protagonizando junto al cantante un momento viral en el segundo concierto de Barcelona. “Llevaba mucho tiempo queriendo ir a verle, pero no pude ir a Puerto Rico. Todavía soy primeriza en este tipo de experiencias, pero muy feliz de poder disfrutar, pasarlo bien y conocer gente por el camino”, reconoce.Para entender quién es hoy, hay que viajar a su pasado y conocer a la niña que empezó a actuar con seis años. “Lo tuve claro desde el principio. Fue algo natural, algo que surgió por cómo era yo como niña y las ganas que tenía de expresarme. Ha ido cobrando sentidos y significados distintos a medida que iba creciendo, pero siempre ha sido innato”, relata. “Desde pequeña sabía muy bien dónde me encontraba, estaba muy presente, entendiendo los mecanismos... espero no perder la ilusión por contar y crear”, continúa. Siempre contó con el apoyo de su familia, a la que considera imprescindible para entender la persona que es ella ahora: “La familia es fundamental en las aspiraciones que uno tenga: en que sea mucho más difícil de lo que puede ser o que sea mucho más fácil”. Y añade: “Mi familia, teniendo claras las prioridades de la vida, siempre me ha apoyado en mis deseos. Por eso se han podido materializar, por un apoyo muy puro y bonito desde mis primeros años”. Tenía siete años cuando se convirtió en una de las protagonistas de Los protegidos, un papel que marcaría su vida. Tanto que, 14 años después de que se terminase la emisión de la serie en Antena 3, y con otros proyectos de por medio, muchos aún la reconocen por haber sido Lucía Expósito. No reniega de sus inicios, lleva esa etiqueta con mucho orgullo y recuerda con cariño ese pasado que sentó las bases de su presente y de su futuro. “Que te ponan una etiqueta es muy difícil... Eso es porque algo bueno has hecho o que de alguna manera has calado en las personas”, afirma Delgado. “Nunca renegaré ni estaré triste o enfadada de que se me catalogue como Lucía de Los protegidos, porque eso significa que la gente se acuerda de ti. Eso me ha dado un poco más de margen para crecer y hacer otros papeles, porque, al final, me ha cambiado el cuerpo, la cara... Tendré 80 años y me seguirán recordando por Lucía, pero nunca me ha molestado ni me molestará”, añade. Durante 41 episodios, la actriz interpretó a una niña con superpoderes capaz de leer la mente. “Esos tres años en el set son los que me han hecho tener todas las herramientas. Imagínate la escuela que supuso a nivel técnico, porque era una serie donde te daban muchas líneas, mucho diálogo desde muy pequeña, y de repente adquieres cierta responsabilidad más propia de un adulto”, recuerda. Después trabajó con Pedro Almodóvar en Julieta (2017) y se marchó a Estados Unidos para seguir formándose en interpretación. Entonces llegó una de las oportunidades más importantes de su vida: ser Angel en la tercera temporada de Euphoria, un pequeño papel que ha conquistado a los seguidores de la serie protagonizada por Zendaya, Jacob Elordi y Sydney Sweeney. En redes sociales, Delgado acumula 453.000 en Instagram. “Verse rodeada de tal nivel... Desde el primer momento estuve muy centrada y concentrada. Es una oportunidad bonita para explorar, porque no siempre hay cosas que te puedan inspirar como actriz. Hay cosas que te motivan más, que te motivan menos... pero cuando recibí el material, había muchos indicios de que este era muy interesante y en el que pude profundizar”, explica. “Son muchos años de trabajo y la profesión va cogiendo un significado diferente a medida que te van llegando otros trabajos, a medida que vas creciendo... Pero, desde luego, esto ha sido algo sin precedentes para mí por la manera en la que yo lo he agarrado, la preparación, la investigación detrás...”. Reconoce haberse puesto a “la entera disposición” de la visión de Sam Levinson, el creador de la serie: “Ese tipo de colaboración tan profunda y genuina hace que ocurran estas cosas. Lo importante es que llegue a la gente, que puedan empatizar y que se sientan transformados o lleguen a alguna conclusión”. Angel es una de las bailarinas del club de striptease donde empieza a trabajar Rue, el personaje de Zendaya. Meterse en ese papel requirió una intensa preparación previa: “Siempre la tomé como una persona real, una persona que existe en el mundo. Para mí era importante no caer en la caricatura de la profesión. Siendo española, soy muy ajena a la figura del strip club, así que tuve que adquirir ese contexto cultural para darle un aspecto general creíble, intentando hacerlo con la mayor rigurosidad y respeto”. Durante su breve participación —hasta ahora, solo ha aparecido en uno de los episodios emitidos—, compartió set de rodaje con Zendaya. “Tienes que ser riguroso con el material y lo que está pasando en escena, tienes que olvidarte un poco de las ideas que tienes de las personas y a veces olvidarte de que estás enfrente de una superestrella, que es lo que es ella. Cuando conoces a las personas, las humanizas, ves que tienen las mismas preocupaciones que todos los demás”, dice sobre la actriz. También pudo conocer a Rosalía —quien, como ella, se ha sumado a la última temporada de la serie—, una experiencia que describe como “muy emocionante”: “Imagínate, en esas circunstancias, poder encontrarte con una compatriota”. En los últimos meses, Delgado está viviendo experiencias que antes parecían inimaginables para ella: el 17 de mayo acudió al festival de cine de Cannes; una semana después, el 23, estaba en la casita de Bad Bunny. Ella se enorgullece del papel fundamental que el artista puertorriqueño está teniendo en la situación actual que vive Estados Unidos y la represión a los latinos: “Escuchaba un discurso de Gustavo Dudamel que dice que las fronteras no se tienen que ver como paredes, sino como puentes. Una de las cosas más poderosas que tiene EE UU es su diversidad. El papel que está teniendo Bad Bunny es promover esa diversidad y celebrarla, cuando ha estado restringida. Es un orgullo absoluto ver lo que está haciendo, cómo lo está defendiendo... Lo he visto crecer cada vez más arraigado a la cultura, defendiendo lo que defiende. Siempre digo que hace más por Puerto Rico que muchos políticos que tenemos en el país”. Pero su ascendente fama no ha cambiado su forma de ser: “Siempre he sido una persona muy privada y recelosa de su intimidad. Pero quiero pasarlo bien, aprovechar estas oportunidades y hacerlo con utilidad. Hay veces que soy muy dramática, todo es una tesis doctoral... Tengo que intentar ser más liviana y disfrutarlo”. Su refugio es y seguirá siendo su familia, sus amigos y sus seres queridos, en España y Puerto Rico. “Lo que más ilusión me hace cuando la vida toma un ritmo tan frenético es volver a mi pueblo, volver a ver a mis amigos, volver a mi barrio de Puerto Rico y ver a mi familia de Madrid. Hay que seguir recordando de dónde venimos e intentar entender a dónde vamos”, afirma. También sabe la importancia de mantener los pies en el suelo: “Entender que todo lo que está viniendo es a raíz de mucho trabajo, muchos años de preparación, muchos años de estudiar y muchas líneas”. El camino para ella no ha hecho más que empezar: “Todavía me queda mucho por aprender”. —¿Qué le diría a la Priscilla del futuro? —Que no se olvide de dónde viene, que no se olvide quién es y que no se olvide de sus raíces. Cuando de repente vienen tantos estímulos, viajes y actividades, es muy importante volver y seguir reiterando quiénes somos.