27 de mayo de 2026. Medianoche en Huelma, una localidad de poco m�s de 5.000 habitantes en la comarca de Sierra M�gina, en Ja�n. Todo es silencio hasta que una r�faga de disparos despierta a los vecinos de la calle Rocabril, casas humildes de dos plantas casi a las afueras del pueblo.Cuatro individuos han llegado, minutos antes, al lugar en un coche del que bajan para, acto seguido, tirotear a las personas que se encontraban, en ese momento, en la puerta de sus casas. Disparan tan r�pido como huyen, a bordo del mismo veh�culo, que luego aparecer� calcinado. El balance, cinco heridos de distinta consideraci�n, dos de ellos de "bastante gravedad", seg�n el subdelegado del Gobierno en Ja�n, Manuel Fern�ndez.2 de junio de 2025. No hay silencio en la barriada de Puente del R�o, localidad almeriense de Adra. Son las ocho de la ma�ana y la m�sica, atronadora, sale de una de las casas. Un grupo de personas aporrea la puerta de esa vivienda exigiendo que cese el ruido, pero aquello degenera en una bronca monumental en el transcurso de la cual alguien dispara una escopeta y alcanza a un joven de 22 a�os, Jos� Manuel, que muere poco despu�s a causa de la herida.Los dos sucesos, separados por apenas un a�o y 158 kil�metros (dos horas en coche), son, en realidad, uno solo, dos sangrientas batallas de una guerra que libran dos clanes familiares sobradamente conocidos, sobre todo, en Puente del R�o, los Latero y los Sa�les, que ya acumulaban rivalidades con el trasfondo del negocio de la droga antes de que la muerte de Jos� Manuel, vinculado a los Lateros, detonase el conflicto.Agentes de la Guardia Civil junto en la calle Rocabril de Huelma, escenario del tiroteo de esta semana.EUROPA PRESSDe hecho, seg�n la investigaci�n que lleva a cabo la Guardia Civil, el tiroteo de la medianoche del mi�rcoles en Huelma habr�a sido la respuesta, la venganza, de los Lateros al asesinato del joven de 22 a�os en Puente del R�o en junio del a�o pasado, un ajuste de cuentas cocinado a fuego lento que ha encendido todas las alarmas tanto en esta pedan�a de Adra como en el municipio jiennense, que ya vivi� d�as de violencia y fuego despu�s de la primera muerte.Detr�s de los disparos en la calle Rocabril de Huelma estar�an, pues, miembros de los Latero a los que busca ahora, en las provincias de Granada, Ja�n y Almer�a, la Guardia Civil, que ya ha identificado a algunos de ellos mientras en el pueblo se desplegaba un operativo especial, con la vista puesta en la convocatoria de una pr�xima Junta Local de Seguridad.El temor de las autoridades, y de los dos municipios envueltos en esta ola de violencia, es que los enfrentamientos entre los dos clanes no hayan acabado con el tiroteo de Huelma y que, a continuaci�n, se produzcan nuevos incidentes.Ya sucedi� el a�o pasado, cuando tras la reyerta mortal de Puente del R�o, en la que se vieron implicadas hasta veinte personas, se produjeron incendios en varias viviendas del clan de los Sa�les, en concreto cuatro casas y un veh�culo salieron ardiendo.De aquel crimen, con la investigaci�n todav�a abierta, ser�a autor material, seg�n las pesquisas de los agentes del instituto armado, el l�der de los Sa�les, Antonio Santiago Mu�oz, alias Sa�l el Viejo, aunque en realidad no tiene m�s de 50 a�os y que se encuentra en paradero desconocido desde entonces, aunque ha hecho apariciones en redes sociales en las que ha amenazado a sus rivales directamente si hab�a alg�n tipo de ataque a su familia.La Guardia Civil no tiene dudas acerca de la autor�a del disparo de escopeta que mat� a Jos� Manuel, casado con dos hijos y un tercero en camino cuando ocurrieron los hechos. A pesar de que un nieto de Sa�l el Viejo, que se identific� como Reinaldo Sa�l, de 15 a�os, colg� hace unos meses en su perfil de Tik Tok una confesi�n en la que aseguraba que fue �l y no su abuelo el que asesin� al miembro de los Lateros."Estoy hasta los huevos de que est�is inculpando a mi abuelo", dec�a el joven y a�ad�a: "Jueces, Fiscal�a, Guardia Civil, est�is haciendo un trabajo de mierda, aqu� est� el autor, el que lo hizo". A�ad�a que si le llamaba la Guardia Civil, les llevar�a a "donde cog� la escopeta, donde se realiz� el tiro".Antonio Santiago Mu�oz, alias Sa�l el Viejo, en una fotograf�a difundida por la Guardia Civil.GUARDIA CIVILSin embargo, los investigadores no dieron credibilidad a esa confesi�n, que m�s podr�a formar parte de una estrategia destinada a exculpar a Sa�l el Viejo y a que el caso, que ahora instruye un juzgado ordinario, pasase a la jurisdicci�n de menores, que contempla penas mucho m�s leves para el presunto responsable de una muerte.Como su nieto, tambi�n el patriarca de los Sa�les ha usado las redes sociales para lanzar advertencias y, directamente, amenazas a sus enemigos.Fumando, con una capucha cubri�ndole el rostro y con un tono amenazante, anunciaba que "vais a pagar el pato j�venes, ancianos, ni�os, mujeres..." y se dirige a la madre de Jos� Manuel, asegurando que la culpable de todo fue la mujer del fallecido, que "levant� a tu hijo del sill�n, d�ndole alas a que saliera".No admit�a en ese v�deo que �l fuese el autor del disparo, pero daba su versi�n sobre lo sucedido aquel d�a. Seg�n �l, nada m�s abrir la puerta Jos� Manuel empez� a arremeter contra �l, a insultarle y a retarle a que le disparara si se atrev�a. "Yo no quise hacerle nada a tu hijo", aseguraba.Reconoc�a que "hubo un disparo", pero no identificaba al autor -"qui�n lo hizo no lo voy a decir ahora"- y que "cuando me di cuenta, cog� la escopeta y la baj� para abajo". Cuando volvi� a la casa del fallecido, la mujer le recrimin� dici�ndole "lo hab�is matado". "Fue un accidente", insist�a en el v�deo Sa�l el Viejo.A partir de ah�, amenazas nada veladas. "Si alguien mueve ficha contra mi familia, no va a quedar ni una cucaracha viva, no voy a mirar ni edades, ni sexo, ni nada", afirmaba, rememorando el inicio de las hostilidades entre los dos clanes: "Desde que empezasteis con la gasolina, se os subieron los billetes a la cabeza".Capturas del v�deo en TikTok de Sa�l el Viejo.Con esa alusi�n a "la gasolina" se refer�a a la vinculaci�n del clan de los Lateros con el negocio ilegal del petaqueo, el suministro de combustible a las narcolanchas. De hecho, la organizaci�n montada por la familia del fallecido en 2025 fue parcialmente desarticulada en la operaci�n Ovidio en 2024.Si se confirma la principal hip�tesis de los investigadores, las amenazas de Sa�l el Viejo solo habr�an contribuido a incendiar a�n m�s una situaci�n explosiva, avivando una guerra sin cuartel que a�n podr�a tener cap�tulos por escribir sumando m�s v�ctimas a la contienda.