Las bancas ubicadas bajo los árboles se llenaron rápido, lo más cotizado del día en las zonas donde el sol golpeaba de forma directa y sin compasión.Transeúntes aceleraban el paso buscando un espacio con sombra para descansar unos minutos, tomar agua o simplemente recuperar el aliento antes de continuar caminando por el centro de Guayaquil.La mañana y parte de la tarde de este domingo, 31 de mayo, hubo altas temperaturas en distintos sectores de la ciudad.PublicidadPara esta fecha, el pronóstico difundido por Segura EP apuntaba a una temperatura máxima de 32,5 °C y un índice de radiación ultravioleta catalogado como muy alto.El Inamhi ya había advertido del incremento de las temperaturas desde este domingo hasta el 3 de junio, sobre todo en la Costa y la región Insular.Estrategias para combatir las altas temperaturasEn el centro de la ciudad era frecuente encontrar personas con botellas de agua en la mano, sombrillas abiertas y pequeños grupos refugiados bajo árboles o carpas.PublicidadPublicidadAdultos que se encontraban caminando hacia sus destinos o actividades recreativas que se realizan en la Ruta Centro buscaban bancas o un espacio cubierto del intenso sol.Había personas que se abanicaban con papeles y aprovechaban para hidratarse antes de seguir recorriendo el sector.PublicidadLas bebidas frías se convirtieron en algunas de las alternativas más buscadas.Helados, granizados, jugos y botellas de agua acompañaban a quienes intentaban aliviar el calor.En varios puntos, los vendedores mantenían una constante presencia de clientes que buscaban refrescarse este domingo.El calor en la vida diaria“Está horrible el calor”, comentó Cindy Rodríguez mientras compartía un helado de coco con familiares en medio de las actividades realizadas en la calle Panamá.PublicidadLas consecuencias de las altas temperaturas se notaban en los rostros enrojecidos, las camisetas empapadas por el sudor y el maquillaje corrido en las mujeres.“Agua heladita, agua, agua”, una frase que obligaba a los usuarios a comprar para refrescarse. Así sin más, el calor de Guayaquil no perdonó ni a niños ni a adultos que deseaban disfrutar de un domingo en familia. En hogares, muchos ciudadanos optaron por abrir ventanas para ventilar sus espacios, mientras que otros activaron sistemas de climatización. (I)