Juan Bautista Martínez, Álex AragonésBarcelona 31/05/2026 14:42 Actualizado a 31/05/2026 16:42 Natural, espontáneo, simpático, desinhibido y también, como es él, un punto vacilón. Por primera vez desde que se lesionó frente al Celta el 22 de abril Lamine Yamal explicó cómo vivió el momento en el que se rompió en el Spotify Camp Nou y qué sintió en las horas posteriores. No esconde el pánico que le sobrevoló en ese momento ante la posibilidad de perderse el Mundial. Tras chutar y marcar el penalti en el que sufrió la lesión Lamine experimentó el pavor. “Me acuerdo de la secuencia en la que me lesioné. Estaba rezando por dentro porque no fuera nada, porque fuera una rampa o cualquier cosa, porque me veía muy cerca del momento del Mundial. Tenía miedo de que fuese muy grave o de que pudiera recaer y perderme el Mundial”, señaló el delantero barcelonista en declaraciones a los medios de la Federación Española.Más de cinco semanas después de su lesión el blaugrana está en la recta final de su recuperación, aunque lo más probable es que no juegue en el estreno de España ante Cabo Verde del 15 de junio. Pero ya ve un poco más cerca su reaparición y está como un niño. “Mi mente está como si no hubiera jugado nada esta temporada. Tengo muchas ganas de debutar en el Mundial”, se explayó.Lejos de rehuir la vitola de ser la estrella de uno de los favoritos en el torneo, Lamine asegura que España “va a ir a por todas” porque están esperando este Mundial desde que ganaron la Eurocopa en el 2024. “Tenemos una de las mejores selecciones españolas de siempre. Tenemos a Rodri, que es Balón de Oro, tenemos a Oyarzabal, que para mí es top de los delanteros del Mundial, tenemos a Pedri, al que me encanta ver jugar. Además, Cucurella desde la Eurocopa parece otro y en la portería tenemos a los tres mejores”, ensalzó Lamine.Solo tiene 18 años pero ya se ve casi como un veterano. “En mi mente es como si llevara diez años jugando a fútbol pero en verdad sólo llevo tres y hace cuatro estaba jugando en el poli. Es algo muy loco, muy loco”, describió.Una locura que no hace que le afecte la presión. Al contrario, le gusta lidiar con ella. “Me da igual la presión. Mi exigencia es muy alta y eso hace que suba mi nivel, me gustan estos retos y disfruto con ellos”.Como dice disfrutar con los aficionados. “Cuando eres ídolo de un niño pequeño te tienes que parar y hacerte una foto con él. Porque cuando yo era pequeño me hubiera muerto por una foto con Neymar, que era mi ídolo, hubiera cogido hasta un tren para Rusia para conseguir una fotografía con él. Por eso empatizo tanto con los niños que se me acercan”, afirma. Eso sí, le gustaría ser un poco menos conocido. “Pagaría muchísimo para poder ir a tomar algo tranquilo”.