La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, encabeza este domingo una concentración masiva en el Monumento a la Revolución para conmemorar el segundo aniversario de su triunfo electoral. Aunque el acto se ha delineado oficialmente como un ejercicio de rendición de cuentas, la convocatoria parece una medición de fuerza política y movilización de partido en defensa del proyecto de la Cuarta Transformación, con mensaje a sus adversarios políticos. “Vamos a recordar que por más intenciones injerencistas o campañas sucias, las conquistas del pueblo se defienden”, dijo este sábado durante una gira por el Estado de México.Esta jornada de movilización se ha extendido a todas las capitales de los 32 Estados del país, con concentraciones que se perfilan más como un mitin de reafirmación política que como un informe institucional, según critica la oposición. Los pesos pesados de Morena, el partido en el poder: dirigentes, gobernadores, legisladores y funcionarios tienen el encargo de promover la asistencia al encuentro, mientras estructuras territoriales del partido han trasladado de distintas regiones de Ciudad de México a militantes y seguidores hasta las inmediaciones del Monumento a la Revolución.La movilización ocurre en un momento crítico para Morena. Aunque conserva una posición dominante en la política mexicana, también enfrenta desafíos que la han colocado en el ojo de la tormenta. Las recientes acusaciones en contra de una decena de funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa, incluidos el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y el senador Enrique Inzunza, tienen al partido gobernante contra las cuerdas. Al mismo tiempo, Morena atraviesa una sacudida interna con reacomodos que han exhibido grietas profundas en las entrañas del movimiento, derivadas de la distribución de poder y del creciente protagonismo de nuevas figuras dentro del movimiento.Para la presidenta, la conmemoración sirve para reforzar una narrativa que ha acompañado al obradorismo desde sus inicios: la existencia de una disputa permanente de un pueblo organizado contra los sectores conservadores que buscan recuperar espacios perdidos. En Almoloya, Estado de México,la mandataria ha criticado a quienes “se alían con intereses extranjeros” y los ha acusado de intentar frenar los avances alcanzados por su movimiento.El discurso se inscribe, además, en un contexto de creciente confrontación política. Desde Palacio Nacional se ha denunciado de manera recurrente la existencia de campañas de desinformación y ataques coordinados en redes sociales y en medios de comunicación. El tono se ha elevado en los últimos días con la aprobación de una reforma constitucional que establece la injerencia extranjera como causal de nulidad de las elecciones federales y locales en México.La mandataria ha tenido que replegarse para realizar su acto en el Monumento a la Revolución. Las protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), el ala disidente del magisterio, se han instalado en el Zócalo capitalino con un pliego petitorio por delante y una protesta que amenaza con llevar hasta el Mundial de Fútbol.Para la oposición, la concentración confirma la dificultad de distinguir entre los actos de Gobierno y los eventos partidistas dentro del movimiento oficialista. Para Morena, en cambio, representa una oportunidad para mostrar que mantiene capacidad de convocatoria y respaldo ciudadano después de casi dos años de gestión presidencial y en medio de una crisis que van cuesta arriba, restándole puntos a la popularidad de la mandataria y a la agrupación partidista“La presidenta no está sola”, la frase se ha replicado una y otra vez horas antes del evento al que han llegado decenas de simpatizantes con horas de anticipación. Más allá de la retórica desde el templete, la imagen que busca proyectar el oficialismo es la de una presidenta respaldada por su base social y dispuesta a cerrar filas frente a las críticas. Una demostración de músculo, fuerza política y electoral de cara a un proceso electoral que está a la vuelta. Los comicios intermedios de 2027, en los que se disputarán cerca de 3.000 cargos locales y federales, incluidas las gobernaturas de 17 Estados.Dos años después de aquella jornada en las urnas en la que llegó la primera mujer a la silla presidencial, para Sheinbaum el aniversario de su triunfo es una reafirmación pública de su liderazgo,además de un recordatorio de que la movilización sigue siendo una de las principales herramientas políticas del partido más poderoso de México.