En otra habitual emisión de La Noche de Mirtha (El Trece), la conductora fue fiel a su estilo y no dejó de lado las preguntas incómodas y al hueso. Esta vez, la víctima fue Ricky Maravilla.Con una carrera histórica dentro de la cumbia y la movida tropical, el cantante de 80 años logró inmortalizar tema tras tema aunque, sin duda, es Qué tendrá ese petiso la canción que, más de 40 años después, sigue haciendo bailar a todos.En ese sentido, Ricky estuvo de invitado en la mesa de Mirtha y, luego de hablar diversos temas más íntimos y profundos, La Chiqui lo descolocó de un segundo para el otro."Ricky, sácanos una duda a todos... ¿Qué tenía el petiso?", expresó, provocando la risa instantánea del cantante y del resto de los presentes, Osvaldo Laport, Denise Dumas y Andrea Politti.Luego de que Legrand le advirtiera que tuviera cuidado con su respuesta, Maravilla contestó: "Dice que hay un proverbio milenario que dice que al petiso lo que le falta de arriba le sobra en los zapatos".Ante las carcajadas de todos, el cantante terminó dando una respuesta mucho más sentimental y emotiva: "El petiso tiene un corazón muy grande que quiere acompañar al necesitado, al enfermo, al que está festejando un cumpleaños, un casamiento, un nacimiento…”La carrera que Ricky Maravilla hubiera querido seguir en lugar de la músicaEn otra parte de la entrevista, luego de que se sincerara sobre su infancia humilde y la muerte de sus padres, Ricky reveló: “Yo quería ser ingeniero electrónico”.“Terminé la secundaria, me recibí de electrotécnico y técnico en comunicaciones. Después ingresé a la la universidad tecnológica para continuar la carrera, pero se me cruzó esta bendita carrera artística”, explicó en la mesa.Y sumó: “En la época de estudiante, con los muchachos compañeros, para divertirnos, formamos un grupo folclórico. También cantábamos temas melódicos y de rock and roll. En ese momento nos escuchó un empresario de bailes y nos pidió cantar en su confitería. Aceptamos porque era una moneda más para los estudios”.Tras ser invitado a un evento lleno de cantantes y productores musicales históricos, terminó siendo descubierto por un hombre de un sello discrográfico: “Me cambió la vida. Me incliné por la música. Yo le respondía: ‘Yo quiero ser ingeniero, no quiero ser artista ni cantante’. Pero me dijo que mi disco era un éxito en Córdoba y que pruebe. Probé cuatro meses que se hicieron casi 40 años”.