La bandera israelí ya ondea en lo alto del castillo de Beaufort, la principal atalaya del sur del Líbano. La fortaleza, construida hace 900 años durante el avance de los cruzados hacia Jerusalén, es una conquista simbólica pero también estratégica para el Ejército israelí, que ya avanza en territorio libanés más allá del río Litani.Conocido en árabe como Qalaat el Shaqif, la fortaleza es uno de los monumentos históricos y patrimoniales más importantes del sur del Líbano, y uno de los castillos cruzados más relevantes de la historia de la región. Estuvo en manos de fuerzas cristianas hasta que Saladino lo capturó en el siglo XII, y tiene el estatus de “protección reforzada” según el Convenio de La Haya.El gobierno ha enaltecido esta victoria militar contra Hizbulah, que, según fuentes castrenses israelíes, utilizaba el enclave elevado para lanzar ataques. “La captura de Beaufort marca una etapa dramática y un cambio drástico en la política que estamos llevando a cabo (en Líbano)”, afirmó el domingo el primer ministro Benjamin Netanyahu en un vídeo difundido en sus redes sociales. “Ahora mi directiva es profundizar y ampliar nuestro control sobre zonas que estaban bajo el control de Hizbulah”.No es la primera vez que soldados israelíes pasean por las ruinas del castillo cruzado. En una de las primeras batallas de la guerra de 1982, Israel arrebató el control de la fortaleza a las fuerzas libanesas —en ese momento inmersas en una guerra civil— y se mantuvo en el enclave hasta la retirada en el año 2000.En esa época, antes de que Hizbulah se convirtiera en uno de los grupos armados más potentes del mundo, Beaufort “se convirtió en un símbolo de profunda división dentro de nuestra sociedad”, según Benjamin Netanyahu. “Hoy hemos vuelto a Beaufort de otra manera. Hemos vuelto unidos, decididos y más fuertes que nunca”, afirmó el primer ministro.Su localización es clave: desde esa posición puede observarse todo el sur del país y facilita el despliegue de las tropas, que ahora mismo se dirigen hacia Nabatiyeh, la principal ciudad chií del sur y uno de los centros de mando más importantes de Hizbulah. “Hemos roto la barrera del miedo. Tomamos la iniciativa. Operamos en todos los frentes: en Siria, Gaza y Líbano. Hemos establecido zonas de seguridad más allá de nuestras fronteras para proteger a nuestras comunidades”.Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) aseguran haber acabado con la vida de más de 8.000 combatientes de la milicia chií desde el 7 de octubre de 2023, momento en el que Hizbulah, respaldado por Irán, entró en un conflicto intermitente con Israel. La guerra se encuentra ahora en su máxima intensidad a pesar del alto el fuego pactado el 17 de abril: más de 3.200 personas han muerto en Líbano y más de un millón continúan desplazadas por el avance de las tropas israelíes, que ya controlan un 20% del país.Pese a que el país se encuentra en la peor crisis humanitaria de su historia, el Partido de Dios se niega a claudicar. Durante los últimos días, los drones de Hizbulah han hecho saltar las alarmas antiaéreas del norte de Israel cada pocos minutos. En la localidad de Kiryat Shmona, situada a escasos kilómetros de la frontera, un proyectil de la milicia arrasó un centro comercial que se encontraba vacío en el momento del ataque.Por otro lado, las escuelas de las localidades y ciudades cercanas a la frontera con Líbano permanecerán cerradas desde el domingo, mientras el Mando del Frente Interior de las FDI endurecía las restricciones tras la intensificación de los ataques con drones y cohetes de Hizbulah contra el norte de Israel durante el fin de semana. En esas comunidades no se estaban llevando a cabo actividades educativas, incluidas ciudades como Kiryat Shmona, así como otras localidades de la zona norte.En represalia, el ala ultra del gobierno de Netanyahu ha prometido una venganza severa contra la capital libanesa. “Necesitamos ir contra Dahiye, arrasarla, arrasarla y volver a arrasarla”, declaró el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, en referencia a las barriadas densamente pobladas del sur de Beirut, de mayoría chií. Estados Unidos pidió a Tel Aviv que dejara de atacar esta zona como gesto de buena voluntad durante la tregua, aunque se reportó un nuevo ataque la semana pasada en el bastión urbano de Hizbulah.“Tomará tiempo, pero completaremos la misión”, aseguró Netanyahu, decidido a continuar con la ofensiva en Líbano, que ahora teme que las tropas israelíes no se limiten únicamente al sur.Colaboradora de La Vanguardia en Oriente Medio. Anteriormente, pasó por la delegación de El Cairo de la Agencia EFE y el Parlamento Europeo