En centros comerciales del norte y centro de la ciudad se registra un incremento de gimnasios operativos, en un contexto en el que usuarios indican que la elección de estos espacios responde a la posibilidad de integrar el ejercicio a sus recorridos diarios, en función de trabajo, estudios y actividades familiares.En el Mall del Norte, donde desde diciembre funciona una sede de Smart Fit, la dinámica diaria se inicia desde primeras horas de la mañana, con ingresos escalonados de usuarios que combinan el entrenamiento con otras actividades en el mismo complejo.Entre quienes asisten, la seguridad aparece como uno de los factores recurrentes. Jonni Célleri, de 60 años, quien anteriormente entrenaba en espacios abiertos en el sur, explicó que el cambio de sector influyó en su decisión. “Aquí tengo parqueadero, estamos más seguros que en la calle y además puedo hacer otras cosas, como ir al banco o comprar”, indicó al referirse a la facilidad de resolver varias actividades en un solo lugar.PublicidadEsa lógica también se replica en quienes organizan su jornada en función del trabajo o responsabilidades personales. Suyhymay Ching, de 23 años, estilista, señaló que llegó al gimnasio tras un diagnóstico de ovarios poliquísticos y resistencia a la insulina. “No me atrevía, tenía miedo, pero decidí empezar. Aquí encontré apoyo de los entrenadores”, explicó. Añadió que entrena desde la apertura de la sede y que, en tres meses, ha reducido su peso de 95 a 68 kilos.La conveniencia de entrenar en centros comercialesLa cercanía con la vivienda o el lugar de trabajo se suma como otro criterio. Rebeca Segura, ingeniera civil, indicó que la ubicación le permite ajustar su rutina sin alterar otras actividades. “Me gusta porque es limpio, tiene todo y hay control en el ingreso, eso me da tranquilidad”, señaló. Explicó que, en su caso, la flexibilidad de horarios le permite alternar entre su trabajo independiente y su rol como madre, mientras que en su entorno familiar también se distribuyen los tiempos de entrenamiento. “Mi esposo viene desde las 05:30”, agregó.PublicidadPublicidadCristel Carbo, vocero de Smart Fit, indicó que este comportamiento responde al modelo de expansión de la cadena, que prioriza ubicaciones dentro de centros comerciales. Señaló que la empresa opera con 22 sedes en Ecuador y que en Guayaquil mantiene presencia en varios complejos.Explicó que el objetivo es facilitar el acceso al ejercicio dentro de la rutina diaria. “Queremos que el gimnasio sea parte del día a día, que las personas puedan entrenar antes o después del trabajo o incluso durante su jornada”, manifestó. Añadió que los horarios de atención, de 05:00 a 23:00 entre semana, responden a distintos tipos de jornadas laborales.PublicidadEn el centro comercial Albán Borja, donde funciona una sede de HT Fitness, los usuarios también muestran una dinámica similar, aunque con énfasis en la organización personal del tiempo y el uso del espacio como punto intermedio entre distintas actividades.En ese punto, varios usuarios indicaron que el gimnasio se inserta entre trayectos cotidianos. Por ejemplo, Gisela, de 47 años, explicó que su asistencia se articula con la rutina familiar. “Dejo a mis hijos en el colegio que está cerca y vengo al gimnasio”, señaló, al referirse a la cercanía como principal motivo.Otros casos responden a la relación con el entorno laboral. Guillermo, de 39 años, quien trabaja en Miraflores, indicó que entrena antes de iniciar su jornada. “Vengo en las mañanas y luego me voy al negocio, me queda cerca”, explicó.En paralelo, la disponibilidad de equipos y la gestión de horarios inciden en la elección. Efrén Barreto, médico de 38 años, señaló que prioriza momentos de menor concurrencia. “Prefiero venir en la mañana porque hay menos gente y puedo usar las máquinas”, indicó, al explicar que incluso ha optado por gimnasios más alejados bajo ese criterio.PublicidadLa oferta de servicios dentro del centro comercial también se incorpora a la rutina. Doménica, de 23 años, estudiante de Medicina, indicó que combina el entrenamiento con otras actividades. “Aquí tengo supermercado, banco y otras cosas, entonces aprovecho todo en un solo lugar”, manifestó.A esto se suma la percepción de seguridad como elemento determinante. Robert Pico, de 25 años, estudiante de Ingeniería Civil, señaló que la presencia de vigilancia influye en su decisión. “Aquí hay más control y eso pesa al momento de escoger”, indicó. Añadió que, pese a cambios en su rutina, se mantiene en esta sede por adaptación al espacio.Un administrador del HT Fitness indicó que la presencia en centros comerciales forma parte de una estrategia aplicada desde 2008, cuando abrieron su primera sede en este tipo de espacios.Explicó que la decisión responde a la necesidad de integrar el ejercicio a la vida cotidiana del usuario. Señaló que estos espacios permiten concentrar actividades bajo condiciones de seguridad y accesibilidad. Entre sus sedes tienen espacios en El Dorado de La Aurora y también en el Riocentro SurEn cuanto a la operación, indicó que se identifican dos franjas de mayor afluencia: de 06:00 a 10:00 y de 18:00 a 22:00, con mayor concentración en la jornada nocturna, lo que coincide con la finalización de la jornada laboral en la ciudad.Durante los recorridos se constató que los usuarios organizan su asistencia en función de horarios laborales, estudios y actividades familiares, utilizando la ubicación de los centros comerciales como punto de conexión entre estas actividades. (I)
Entrenar en centros comerciales gana preferencia en Guayaquil: ‘Aquí tengo todo sin tener que salir’, dicen usuarios
Usuarios priorizan seguridad, cercanía y servicios al elegir gimnasios en centros comerciales de Guayaquil.









