Es difícil encontrar en estos días una noticia grata en el deporte nacional, pero he encontrado dos: la actuación del ciclismo tricolor en el Giro de Italia y la supervivencia de un símbolo del recordado equipo Unión Deportiva Valdez, triunfador en los torneos de la Asociación de Fútbol del Guayas de 1953 y 1954.Jhonatan Narváez fue protagonista de una de las mejores páginas del ciclismo de nuestro país al ganar tres etapas en una misma edición de esta competencia. Con estas victorias, sumó cinco en total en su historial del Giro (2020, 2024 y tres en 2026), superando el récord anterior de Richard Carapaz como el ecuatoriano más ganador de etapas en esta gran vuelta. Lamentablemente, al inicio de la etapa 19, Narváez se vio obligado a retirarse tras sufrir una caída durante el traslado al autobús el día anterior, lo que le provocó fuertes molestias físicas que le impidieron continuar.Cuando falleció Alfredo Bonnard Jara, el mejor arquero ecuatoriano de todos los tiempos, dijimos en una columna que con él terminaba la leyenda de ese gran equipo que fue Unión Deportiva Valdez, orgullo de Milagro. No quedaba ninguno de los jugadores que llevaron a la enseña milagreña a mandar en el fútbol del Guayas en la primera década del profesionalismo.PublicidadSoy lector de la página que mantiene en Facebook el colega Dagoberto Rodríguez Oleas. Gracias a Caminando con Dagoberto, me encuentro con la sorpresa de que aún queda un emblema del equipo valdezpino. No manejaba el balón, pero cuidaba los músculos de aquellos cracks inolvidables. Bonnard, Honorato Gonzabay, Leonardo Mondragón, Carlos Serrado, Segundo Viteri, Julio Caisaguano, Juventino Tapia, Carlos Titán Altamirano y todos los que formaron esa tropa comandada por Edmundo Valdez Murillo confiaban la puesta a punto y la recuperación en las manos sabias de un hombre que acaba de cumplir 98 años. Me refiero a Luis Llaque Solís, el masajista —como se los llamaba entonces— y el confidente de los jugadores. Un milagreño auténtico, heredero de la pasión deportiva que sembró su padre, el famoso Luis Llaque, protagonista de la época de oro del boxeo profesional guayaquileño que brilló en los rings nacionales y extranjeros junto con Kid Lombardo, Kid Montana, Manolo Vizcaíno, Carlos Zavala, Tito Simon y Crisólogo Cox. Le envío un abrazo a Lucho Llaque.No quiero tocar aún el tema de Allen Obando, demandante de Barcelona SC, un club que tiene mucha historia en los diarios por sus grandes actuaciones y una tonelada de legajos judiciales por algunas ‘travesuras’ dirigenciales. La mayor de las ‘travesuras’, la del elevado déficit y el riesgo de quiebra, nunca ha sido llevada a los tribunales, pese a que existe una auditoría forense que señala a los responsables del fraude administrativo y el derroche. ¿Por qué los socios canarios que tienen en las manos ese informe nunca lo han hecho público?PublicidadPublicidadLo de Obando está lleno de sospechas. Barcelona anunció que el juvenil había sido vendido al Atlético de Madrid, pero hoy se dice que no fue cierto. Que lo vendieron al Inter Miami, pero que Barcelona no le habría pagado el porcentaje de la transferencia y le debe, además, sueldos y primas. ¿Podrá Carlos Alfaro Moreno, quien dio la noticia de la transferencia al club español, aclarar el tema?Y se nos viene la Copa del Mundo 2026 con su carga de optimismo y dudas sobre el rendimiento de la escuadra tricolor. Las voces al servicio de la propaganda oficial auguran un rendimiento superior: los cuartos de final, semifinales y hasta la disputa de la final del campeonato.PublicidadNo hay un solo ecuatoriano que no desee que la Selección llegue a lo más alto. Ser optimista es la tendencia a esperar que las cosas salgan bien, pero el verdadero optimismo se basa en la realidad y se usa como una herramienta para actuar, no como una ilusión. Para evitar las predicciones exageradas, es preciso evaluar virtudes y defectos, así como basar las expectativas en hechos y estadísticas reales, no en deseos. Sentir entusiasmo no aumenta mágicamente las probabilidades de éxito.Álex Aguinaga, histórico excapitán de la Tri, ha destacado que hoy en día a Ecuador ya lo respetan en el mundo. Es una verdad, pero también lo es que no contamos con un equipo equilibrado, pues mostramos fortaleza defensiva, falta de creación en el medio campo y nulas perspectivas de anotar.Exjugadores han expresado que la actual generación ecuatoriana destaca por su juventud y solidez, pero medios internacionales, desde la neutralidad y no desde el compromiso, advierten que su falta de contundencia en el arco rival podría ser su mayor debilidad frente a potencias como Alemania y la emergente Costa de Marfil, ganadora de la Copa Africana de Naciones (CAN) en tres ocasiones: 1992, 2015 y 2023.Agustín Delgado está convencido de que el clima caluroso y la hinchada harán que Ecuador dispute la final. Coincide en esta predicción optimista Antonio Valencia, quien ve también a la Tri jugando la final en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Carlos Tenorio cree que la Selección tiene el potencial y el talento joven necesario para hacer un gran papel en el Mundial, instando al equipo a cambiar la mentalidad y a buscar metas más altas, más allá de solo clasificar.PublicidadA mi juicio, Ecuador tiene una gran solidez en la retaguardia, pero carece de efectividad ofensiva. Con solo evitar los goles no se gana un Mundial; también hay que hacerlos en la valla contraria. Contamos con un buen arquero y una línea de tres zagueros de gran nivel en la que destaca Willian Pacho. Los laterales, sin embargo, muestran poco valor en comparación con sus compañeros.En el fútbol moderno, el papel del volante tapón, pivote defensivo o 5 ha evolucionado de ser un mero destructor de juego a convertirse en una de las piezas tácticas más complejas e importantes del equipo. Dicen los libros que hoy en día un pivote de élite no solo debe tener un gran despliegue físico para recuperar balones, sino también la claridad mental de un creador de juego. Su rendimiento dicta el equilibrio de todo el equipo. ¿Tenemos ese pivote? Aunque me caiga encima la crítica de los ‘sabios tácticos’, sostengo que no. Pese a estar auspiciado por un gigantesco aparato de propaganda, Moisés Caicedo no es ese jugador. Interrumpe el juego, pero no contiene; pega más que juega, no es un creador de opciones, no filtra balones para los delanteros y no hace goles.Fuera de Enner Valencia, el gran sacrificado, Ecuador no tiene un delantero de área rival. Vamos a la Copa del Mundo 2026 a resistir, pero nos queda la esperanza de que, a manera de milagro, lleguen los goles y podamos superar la fase de grupos y seguir hasta donde más podamos. (O)