Por Marco A. Cervantes

El domingo 22 de junio de 1986 ocurrió un milagro en el Estadio Azteca. La escena: un estadio de futbol al mediodía. El sol cae directo. Juegan Argentina e Inglaterra. Un mediocampista argentino con el número 10 en la espalda, vestido de azul, corre con un balón pegado al pie. Burla a uno. A otro. A otro. A otro más. Evita una barrida. Está en el área rival, tira hacia la portería, casi cayéndose: enorme tanto.

La jugada, hecha por Diego Armando Maradona, fue espectacular por la técnica: por ejemplo, Maradona cruzó esa cancha en 10.6 segundos. Sin embargo, el futbol no sólo son formas con las piernas: también es historia, política y, claro, revancha.

El futbol: invento para compartir recuerdos

Pocos años antes de esa jugada, Inglaterra había ganado La Guerra de Las Malvinas. Para el escritor uruguayo Eduardo Galeano, Maradona fue “vengador de la derrota argentina en la guerra, mediante un gol fabuloso, que dejó a los ingleses girando como trompos por algunos años”. Entonces, ese mediodía, el futbol fue más que un partido.