El PSG de Luis Enrique tan solo necesitó dos temporadas sin Kylian Mbappé para ganar dos Champions League consecutivas. El francés fichó por el Real Madrid para alargar el reinado blanco en la Copa de Europa y lograr el único trofeo que le faltaba en sus vitrinas, pero su llegada coincidió con la sequía de títulos del Real Madrid y, casualidad o causalidad, con la ruptura del techo de cristal del PSG. El equipo de Luis Enrique confirmó su tiranía en la Champions League contra el Arsenal y ahora aspira a igualar las tres Copas de Europa consecutivas blancas. "Quién nos lo diría que íbamos a hacer historia y tan seguido al ganar dos Champions League consecutivas. Estaba el Real Madrid y ahora también estamos nosotros, toda esta gente, París lo merece", afirmó Fabián Ruiz en los micrófonos de Movistar. Una línea que siguió el propio Luis Enrique. "Esto como solo se lo he visto hacer al Real Madrid no tengo ni idea de cómo va. La primera fue histórica, la segunda lo va a ser más, el PSG necesitaba meterse en el grupo de los mejores equipos, ahora estamos ahí y no queremos bajarnos, con una forma de jugar que le gusta a la gente", confesó el asturiano. Dembélé besa la Champions League. (EFE/Anna Szilagyi) Luis Enrique, por delante de las estrellas En efecto, el equipo parisino alcanzó su segunda Champions League consecutiva tras ganar al campeón de la Premier League (Arsenal), al campeón de la Bundesliga (Bayern) y al campeón del mundo (Chelsea). Es un camino glorioso que solía recorrer el Real Madrid y que, desde la marcha de Kylian Mbappé, ahora es territorio del PSG de Luis Enrique. Luis Enrique volvió a hacer historia. (AFP7) En la final de Budapest, con la presión de ser el favorito ante el equipo con mejor defensa de la competición, el PSG se impuso en un choque que empezó con susto y tuvo que madurar. Los franceses llegaron a desesperarse en la primera parte ante la ausencia de espacios y ocasiones, pero en la segunda demostraron su personalidad y competitividad para cambiar por completo la dinámica de la final. La misma que exhibió Luis Enrique para construir un equipo a su imagen y semejanza tras perder al futbolista franquicia del PSG, Kylian Mbappé. "Vamos a ser mejores sin Mbappé" Luis Enrique siempre lo tuvo claro. "El PSG seguirá siendo un gran equipo y vamos a ser aún mejores. Traeremos jugadores con una mentalidad fuerte y jugadores que se identifiquen con el club... Así es como funciona la vida", confesó Luis Enrique. El técnico acertó y ahora el PSG, con un club que orbita alrededor de un entrenador y no de las estrellas que antes acumulaba sin sentido ni proyecto, es el candidato a batir en Europa. "¿Creo que voy a mejorar la próxima temporada los resultados de la 2023/24? Sin ninguna duda. Porque el hecho de tener a un jugador (Mbappé) que se movía por donde él quería implica que hay situaciones de juego que yo no controlo. El año que viene las voy a controlar todas. Todas", afirmó el técnico español en el documental No tenéis ni puta idea, de Movistar+. Luis Enrique ha encontrado en el club-estado de Qatar un ecosistema propicio para instalar un equipo de autor que se ha saltado el fair play financiero repetidamente sin ningún tipo de castigo importante. El técnico español tiene dinero infinito, por lo que los fichajes fallidos (Zabarnyi, Kolo Muani, Ugarte...) no tienen impacto, y además juega en una competición doméstica sin competencia real y donde ha aprovechado para rotar a sus estrellas. Pero la diferencia actual con el pasado es que todas las estrellas que llegan al equipo parisino se adaptan a lo que quiere el técnico y todos trabajan en defensa, incluso un Balón de Oro como Dembélé, quien aseguró "si no corro con Luis Enrique, me voy al banquillo". Algo que el asturiano, por ejemplo, hizo en las semifinales contra el Bayern de Múnich. El PSG es el equipo a batir en Europa y Luis Enrique irá a por la tercera Champions seguida con un panorama que hace pensar que lo puede conseguir. El PSG de Luis Enrique tan solo necesitó dos temporadas sin Kylian Mbappé para ganar dos Champions League consecutivas. El francés fichó por el Real Madrid para alargar el reinado blanco en la Copa de Europa y lograr el único trofeo que le faltaba en sus vitrinas, pero su llegada coincidió con la sequía de títulos del Real Madrid y, casualidad o causalidad, con la ruptura del techo de cristal del PSG.