La directora general de Cultura y Sociedad de la cancillería de Alemania, Christine Beinhoff, pasó por Argentina con una misión: que Buenos Aires se convierta en un hub que permita a Berlín (y a Bruselas) acercarse a una región cada vez más estratégica en medio de la transición de poder global. Pero no a través del poder duro sino a través de la cooperación en materia científica, cultural y educativa, una agenda clave de la política exterior alemana que impulsó en su visita a Buenos Aires. Beinhoff, una veterana de la diplomacia de Berlín y exasesora del canciller, visitó el país con una agenda cultural y educativa cargada, donde la defensa de la inversión estatal en áreas consideradas "clave para el futuro" de cualquier país (según definió), contrasta con la actualidad argentina, en medio de los fuertes ajustes del gobierno de Javier Milei en el sector. "La diplomacia científica y cultural es una parte integral de la política exterior alemana", sostuvo Beinhoff en una entrevista con PERFIL, donde defendió además el rol del Estado en investigación y desarrollo. La funcionaria definió a la cooperación científica como una inversión, destacó la necesidad de construir "relaciones de largo plazo" más allá de los gobiernos y vinculó directamente el poder blando (soft power) con la estrategia internacional no solo de Alemania sino de la Unión Europea.