Explicativo Exclusivo suscriptores Líderes sociales y autoridades describen cómo el aislamiento, la escasa presencia estatal y el control armado dificultan la protección del territorio.Alias Iván Mordisco y 'Calarcá', cabecillas disidentes. Foto: Ernesto Guzmán. EFEPERIODISTA DE NACIÓN30.05.2026 23:32 Actualizado: 30.05.2026 23:32

Mientras en San José del Guaviare la vida transcurre con relativa normalidad, a más de 130 kilómetros de distancia, decenas de familias permanecen confinadas en medio de una guerra que dejó 48 muertos y cuyos detalles aún son difíciles de reconstruir. El aislamiento geográfico de Barranco Colorado, una zona selvática cercana a Caño Jabón o Puerto Alvira, ayuda a explicar por qué incluso habitantes de poblaciones vecinas siguen sin conocer con precisión lo ocurrido. LEA TAMBIÉN Los enfrentamientos entre las disidencias de ‘Iván Mordisco’ y ‘Calarcá’ se registraron en una de las zonas más apartadas del departamento.“Donde hubo el combate de aquí hay entre 135 y 140 kilómetros; eso está requetelejísimos. Como usted sabe, que eso es selva y que no hay un tema de colindantes. Hay gente que vive a una hora, a dos o tres horas de cualquier población; pues eso favorece que los grupos hagan y deshagan”, explicó a EL TIEMPO Jairo Alonso Coy, líder social y comunal de la región.Alias Iván Mordisco y Calarcá. Foto:EFESegún Coy, el aislamiento es tal que ni siquiera comunidades relativamente cercanas, como Charras, Caño Makú y Guanapalo, cuentan con información detallada sobre lo ocurrido. En muchos sectores no hay acceso estable a internet ni a servicios de comunicación, lo que dificulta conocer en tiempo real los hechos que ocurren en el territorio. LEA TAMBIÉN El punto donde se registraron los combates se encuentra cerca de Barranco Colorado, un centro poblado ubicado sobre la margen derecha del río Guaviare y frente a Caño Jabón o Puerto Alvira, en jurisdicción de Mapiripán (Meta). “Esa gente está casi al frente y son los que están confinados y aislados en medio de la guerra. Para llegar allá desde San José, toca darle río abajo. Eso es prácticamente la esquina del Guaviare”, dijo.. Foto:La ubicación geográfica también explica por qué la información sobre los combates tardó varios días en llegar a las autoridades y por qué la recuperación de los cuerpos requirió complejas operaciones fluviales. En esta zona, los desplazamientos dependen principalmente del río Guaviare y de vías terciarias con limitadas condiciones de movilidad. LEA TAMBIÉN Pese a la gravedad de lo ocurrido, Coy aseguró que las cabeceras municipales continúan desarrollando sus actividades sin mayores alteraciones. “Aquí por el momento no hay problema. No ha habido atentados después de lo que pasó el año pasado con la masacre y con los ataques en Calamar. Cerquita de San José no hay nada. Todo está fluyendo normal hasta hoy, pero en cualquier momento puede pasar cualquier cosa y más por las elecciones”, indicó.Explosivos hallados en el cuerpo de los disidentes muertos tras combates en Guaviare. Foto:ArchivoSin embargo, la realidad es distinta en las zonas rurales más alejadas. EL TIEMPO también habló con un habitante del sector de Pipiral, uno de los más afectados por la reciente escalada de violencia. El campesino, que lleva seis años cultivando en la región y pidió reserva de su identidad por temor a represalias, aseguró que ya ha tenido que abandonar su finca en dos ocasiones por enfrentamientos armados. LEA TAMBIÉN Esta vez, él y su familia completan una semana confinados. Aunque han escuchado ráfagas de fusil a la distancia, no se atreven a salir por temor a quedar atrapados en medio del fuego cruzado. Mientras en las cabeceras municipales la rutina continúa, en los rincones más apartados del Guaviare la guerra no para.Habla alto funcionario del GuaviareEL TIEMPO se comunicó con un alto funcionario del Guaviare, quien pidió mantener su identidad en secreto por seguridad, para entender a profundidad la situación en la región. Esto fue lo que dijo.¿Qué desató esta última escalada de violencia?Es de amplio conocimiento que la disidencia del proceso de paz se dividió en dos: el grupo de ‘Calarcá’ y el grupo de ‘Iván Mordisco’, que hoy se disputan territorios del Guaviare. En esa disputa, cerca de 150 kilómetros al suroriente del departamento, en el sector de las veredas Siberia, Pipiral y Caño Cumare, que quedan casi al frente de Mapiripán (Meta), hubo una escalada violenta entre los dos grupos. El mapa de los municipios en riesgo alto del Guaviare y el Meta. Foto:EL TIEMPOYa hemos tenido varios hechos similares. Tuvimos uno el año pasado en San Miguel, que dejó cerca de 17 muertos; tuvimos otro en el sector de La Paz, con cerca de 22 fallecidos, y ahora tenemos la masacre en el sector de Charras. En todos esos enfrentamientos ha habido muertos.¿Qué medidas se han tomado y cuál es el llamado al Gobierno?Bueno, este no es un tema estructural del departamento. Es un tema estructural del país, es un tema que está pasando en todo el territorio nacional y que está afectando a varias regiones. Hay una conflictividad de grupos al margen de la ley y hoy el Gobierno, en búsqueda de la paz total, de alguna manera ha cedido, ha aflojado y ha permitido este tipo de situaciones. LEA TAMBIÉN El Gobierno departamental, en articulación con las instituciones y con las Fuerzas Militares, que hoy tienen militarizada la zona del corregimiento de Charras-Boquerón, aumentó el pie de fuerza. Sin embargo, esta es una zona selvática muy dispersa donde hacer terrorismo es muy fácil. Entonces, el llamado que siempre se ha hecho es: “Bueno, ayúdenos, colabórenos”.¿Por qué es tan difícil recuperar el territorio?Es una extensión enorme y selvática, donde fácilmente podríamos hablar de dos o tres personas por kilómetro cuadrado. Entonces, cubrirla es un poco difícil. La Fuerza Pública tapa un hueco y luego se destapa otro. Yo creo que aquí el llamado al Gobierno Nacional, en el marco de la paz total, es que finalmente se muestren los resultados, porque hoy los resultados no están.Consejo de seguridad en Guaviare. Foto:Archivo Particular.¿Qué se sabe de la población afectada?Hemos mantenido contacto permanente con la comunidad y con los presidentes de las juntas de acción comunal. Obviamente, usted podrá entender que los actores en conflicto todavía están en el territorio. Vuelvo y repito: es un territorio selvático con comunidades dispersas, algunas vías y viviendas ubicadas en medio de la selva. LEA TAMBIÉN Al escuchar disparos, las personas ya no se mueven; permanecen en las casas y, cuando deben hacerlo, utilizan las carreteras principales y tratan de evitar ir a sus cultivos o desplazarse por zonas apartadas. Sin embargo, todavía no se ha reportado un desplazamiento masivo en la zona. La comunidad nos dice: “Nosotros estamos con mucho temor y estamos aquí en las casas, pero realmente no salimos más por precaución que porque hayan seguido los combates. Se habla de que se mueve personal, no se sabe si es Ejército”.¿Hay riesgo para las elecciones en la región?Hoy tenemos las mismas situaciones que siempre hemos tenido aquí. Actualmente, en el departamento tenemos un potencial de 69.304 personas habilitadas para votar. Tenemos 26 puestos de votación en San José del Guaviare, seis en Calamar, ocho en El Retorno y siete en Miraflores, para un total de 221 mesas en el departamento. Cerro Azul, en el Guaviare. Foto:Andrés HurtadoEn esa zona en específico hay una mesa de votación en Charras-Boquerón, ubicada a unos 30 o 40 kilómetros del sector donde ocurrieron los hechos. Allí hay tres o cuatro veredas con un potencial de entre 300 y 400 votantes.Stefanía León ArroyaveNación - EL TIEMPO Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.