En un movimiento tan inusual como estratégico, el perímetro de la Base Naval de la Bahía de Guantánamo se convirtió este fin de semana en el escenario de un encuentro cara a cara entre las cúpulas militares de Estados Unidos y Cuba. El jefe del Comando Sur estadounidense, el general Francis L. Donovan, se reunió con el general de cuerpo de ejército Roberto Legrá Sotolongo, viceministro primero y jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas cubanas. Oficialmente, ambas delegaciones calificaron la cita de “positiva” y limitaron el temario a un “breve intercambio sobre asuntos de seguridad operativa”, protección de la fuerza y evaluación de la seguridad perimetral del enclave. Sin embargo, el hermetismo y la jerarquía de los protagonistas revelan que detrás del alambre de púas de Guantánamo se comenzó a jugar una crucial partida diplomática. Este encuentro en la famosa “línea de la cerca”, una práctica que solía ser periódica pero que permanecía congelada, se produce en el momento más crítico de las relaciones bilaterales. Para Cuba, mantener este canal militar abierto es una necesidad de supervivencia y contención. Fuentes de inteligencia señalan que la cúpula militar cubana busca evitar cualquier chispa o malentendido fronterizo que Trump pueda capitalizar como causa para una ofensiva militar.