—Usted nació en Río Tercero, en una familia que usted mismo describía como antiperonista. Si es así, siendo estudiante universitario a fines de los 60 eligió militar en la juventud que trabajaba por el regreso de Perón. ¿Qué vio en el peronismo que su propia familia no veía? —Mi padre era un viejo radical sabatinista de Córdoba, con una gran tradición del radicalismo en la provincia de Córdoba. Mi madre no, ella era cercana a la democracia cristiana, pero ninguno tenía nada que ver con el peronismo. Tampoco tenía nada que ver con la política. Mi padre era un comerciante. Mi madre era una ama de casa. Provenía yo de dos familias de inmigrantes. Los Maqueda son inmigrantes españoles que llegaron aquí en la época de gobierno de Roca, en la primera presidencia. Y los Fogliatti, que es mi apellido materno, son piamonteses, italianos, que llegaron en la misma época, o sea, ya con un viejo arraigo, pero familias de inmigrantes asentadas en Río Tercero, una población industrial que se hizo alrededor de la fábrica militar de la fábrica Atanor, pero fundamentalmente agrícola-ganadera. También una zona agropecuaria. —No eran gorilas.
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