Noticia Exclusivo suscriptores Un informe de Cifras y Conceptos y la Fundación Lucerito expone la impunidad y desarticulación institucional que rodean este problema en Colombia.Según investigadores, se trata de un problema estructural donde los más pequeños son violentados en los entornos donde, en teoría, se debería garantizar su protección. Foto: Mauricio León / Archivo EL TIEMPOSUBDIRECTOR VIDA30.05.2026 22:01 Actualizado: 30.05.2026 22:01

Desde 2018, en Colombia se han registrado al menos 550.149 casos de violencia en contra de niños, niñas y adolescentes. De ellos, 302.864 corresponden a casos de violencia sexual. Así lo evidencia un reciente informe elaborado por la firma Cifras y Conceptos junto con la Fundación Lucerito. LEA TAMBIÉN Se trata de un panorama muy preocupante del que, sin embargo, apenas se conoce una parte debido al inmenso subregistro de estos casos, pero también a profundas dificultades institucionales en la recopilación e integración de la información, lo que hace muy difícil conocer la verdadera magnitud del problema.Con todo esto, los datos encienden las alarmas. Y es que de los más de 300.000 casos de violencia sexual contra menores de edad reportados en los últimos años por el Instituto Nacional de Salud (INS) y Red PaPaz, apenas hay 103.372 que se encuentran activos en procesos penales. Y de estos últimos, solo 85.000 están en indagación, 16.000 han llegado a juicio y apenas 74 están en ejecución de penas.Todos estos datos fueron recopilados a partir de diferentes fuentes oficiales, como el INS, Medicina Legal, la Fiscalía General de la Nación o la Policía Nacional. Pese a ello, cada una de estas instituciones lleva sus propias cuentas por separado, por lo que no es posible saber, con certeza, el verdadero impacto de este tipo de violencia que afecta dramáticamente a los niños, niñas y adolescentes del país.Así lo explicó César Caballero, gerente de Cifras y Conceptos: "El Estado colombiano no tiene un conocimiento claro de cuál es el volumen total de abusos contra niños, niñas y adolescentes. Lo que conocemos, que es lo que nosotros estamos reportando, es una fracción del panorama real. Pese a ello, acá estamos hablando de lo que el Estado ya conoce, que son más de 500.000 casos de violencia, y en el caso de violencia sexual, más de 300.000. Y eso ya es una prueba compleja. Ese es un universo demasiado grande para apenas 8 años que contemplamos en el informe. Y a pesar de que lo que se conoce es así de grande, poco es lo que se está haciendo".De acuerdo con Caballero, la misma falta de articulación en la recopilación de datos se evidencia en la manera en que el Estado colombiano atiende estos casos, lo que, en términos prácticos, está llevando a una enorme impunidad: “Hay una enorme desarticulación institucional. Parece que ni el ICBF, ni Medicina Legal ni la Fiscalía se sienten responsables de liderar este tema. No hay una entidad que esté encabezando la estrategia pública. Aunque existen leyes y ya se cuenta con algunos sistemas de información, persiste un gran desorden interinstitucional. Esto provoca que, por ejemplo, en los procesos de judicialización se termine revictimizando a las víctimas, algo que podría evitarse con una mayor integración entre las entidades”. LEA TAMBIÉN Un panorama desalentadorDe acuerdo con la información recopilada de las instituciones oficiales, así como entrevistas a expertos de organizaciones nacionales e internacionales enfocadas en los derechos de los niños, la violencia sexual en contra de esta población es un fenómeno sostenido "que combina abuso de poder, manipulación, dependencia, silencio familiar, debilidad institucional y falta de educación sexual", se lee en el informe.Según explican los investigadores, no se trata de casos aislados, sino de un problema estructural donde los más pequeños son violentados en los entornos donde, en teoría, se debería garantizar su protección. De ahí que los principales escenarios donde se presentan los abusos sexuales, acorde con todos los sistemas de información consultados, son el hogar, la escuela y demás entornos cercanos. LEA TAMBIÉN Pero no es solo eso. Tanto Medicina Legal, como la Policía Nacional y el INS identifican que son las niñas las principales receptoras de este tipo de violencia, representando entre el 84 y el 86 por ciento de los casos de abuso sexual en Colombia.Así mismo, los datos demuestran que cada vez se registran más agresiones en edades más tempranas. Así lo explicó Caballero: "Una cosa que me parece aterradora es que ha venido cambiando la edad en la cual se cometen abusos contra niñas, siendo cada vez menores. Antes, este delito era más común entre los 15, 16, 17 años, pero ahora es cada vez más común entre los 12, 13 y 14 años, que son las edades en las que más vienen aumentando los reportes".A partir de la información, los investigadores lograron identificar algunos patrones que incrementan la vulnerabilidad de los niños, niñas y adolescentes a ser víctimas de este tipo de delito. Por ejemplo, mientras en las cabeceras municipales se presentan más reportes (impulsado por una mayor denuncia y acceso institucional), en las zonas rurales, donde la presencia estatal es más baja, se presentan menos reportes, lo cual estaría ligado a una posible invisibilización o naturalización del abuso.Con todo esto, se logró identificar a los departamentos con una mayor tasa de reportes de violencia sexual contra menores por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, quienes encabezan el listado varían de acuerdo con el sistema de información de cada entidad, lo que demuestra, una vez más, la poca articulación interinstitucional.De esta manera, según Medicina Legal, los departamentos con las tasas más altas de reportes son Caquetá (808 por cada 100.000 habitantes), Guaviare (793), Arauca (792), Tolima (750) y Risaralda (692).En cambio, para la Policía Nacional se trata de Cundinamarca (471), Guaviare (400), San Andrés (256), Tolima (240) y Guainía (200).Según explica Caballero, "hay discrepancias que no tienen hoy explicación. Entrevistamos a los encargados de las estadísticas en las entidades públicas y ellos son conscientes de que existe el mandato legal para trabajar de manera articulada. Pero los técnicos dicen que falta voluntad política, y que el tema, hasta el momento, no ha sido prioritario en la agenda de los tomadores de decisiones". Foto: iStockImpacto psicosocialEl informe insiste en que el abuso no solo genera daño inmediato en la víctima, sino que transforma la manera en que los niños viven, se relacionan y se desarrollan. De hecho, un informe de la Defensoría del Pueblo (a partir de estudios clínicos) insiste en que el abuso sexual en los menores puede provocar aislamiento social, pérdida de interés en actividades, dificultades en el relacionamiento y cambios bruscos en el comportamiento.Pero, además, diferentes estudios clínicos aplicados en Colombia a menores víctimas de abuso han encontrado serias afectaciones en su salud mental. Por ejemplo, la Fundación Lucerito, que además de liderar este informe se encarga de atender a niños, niñas y adolescentes que han sufrido por este delito, ha aplicado pruebas psicológicas a su población atendida.De esta manera, se encontró un nivel de afectación emocional severo en el 12,51 por ciento de estos menores, mientras que la afectación fue moderada en el 45,77 de los casos, y leve en el 34,09 por ciento.Así mismo, se les aplicó la prueba STAXI-NA, una herramienta psicológica reconocida mundialmente, y diseñada para evaluar la expresión de ira en niños y adolescentes de 8 a 17 años.De esta manera se encontró que el 32,31 por ciento de los niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual presentan niveles altos de ira, mientras que el 46,61 por ciento tiene niveles moderados, y apenas el 21,09 por ciento niveles bajos.También se encontró que las principales emociones que estos menores afirman manifestar de manera predominante son la tristeza, el enojo y la desconfianza.De acuerdo con Lorena Rincón, psicóloga infantil especialista en atender casos de abuso sexual, todos los menores que son víctimas presentan afectaciones psicoemocionales, cuyas secuelas pueden ser duraderas incluso si reciben tratamiento terapéutico profesional."Todo acto de violencia sexual, incluso en las edades más bajas cuando hay una menor conciencia del hecho, genera afectaciones psicológicas y emocionales. Muchas veces puede haber una invisibilidad clínica del daño, o los traumas pueden no ser detectados y tratados a tiempo, pero los efectos siempre están en las víctimas", explica la experta.Y agrega: "Esto trae enormes repercusiones en el desarrollo de estos menores, que se traducen en serias dificultades de relacionamiento, conductas antisociales, niveles elevados de depresión y autolesión, desrregulación emocional, desarrollo de trastornos psiquiátricos, entre muchas más. De ahí la importancia de detectar los casos a tiempo, pero además de brindar todo el apoyo profesional para, precisamente, evitar o tratar las eventuales consecuencias". LEA TAMBIÉN Internet y redes sociales, otro escenario donde ocurre el abusoUno de los aspectos más alarmantes que evidencia el informe es que los hogares y las escuelas no son los únicos escenarios donde se está evidenciando la violencia sexual. Existe otro, mucho más difícil de percibir y rastrear por parte de padres y cuidadores, pero igual de dañino: internet. Foto:FOTO: ISTOCKDe acuerdo con el documento, solamente entre los años 2023 y lo que llevamos de 2026 se han registrado 131.261 reportes de material de explotación sexual de niños, niñas y adolescentes.“El abuso ya no ocurre únicamente en espacios físicos; se expande hacia plataformas digitales, chats, redes sociales, foros, intercambio de imágenes, grooming, extorsión y producción/circulación de material de abuso”, señala el informe.Los datos son alarmantes: la mayoría de los casos se concentra en menores de entre 4 y 13 años, mientras que el 85 por ciento del contenido es autoproducido, es decir, son los mismos niños, niñas y adolescentes los que se graban o se toman fotos explícitamente sexuales. Esto lo hacen al ser víctimas de grooming, delito digital en el que un adulto utiliza internet para ganarse la confianza de un menor, con el fin de manipularlo para obtener material íntimo.Pero esta no es la única modalidad de violencia sexual en internet a la que están expuestas lo menores. También pueden ser víctimas de ‘sextorsión’ (cuando hay amenazas de difundir imágenes, videos o mensajes íntimos), hostigamiento sexual en línea, ‘sexting’ sin consentimiento, entre otras.Para la psicóloga infantil Esperanza Albarracín, todas estas prácticas se consideran violencia sexual y, a pesar de ocurrir en entornos digitales, puede provocar enormes daños a los menores: “Quedan expuestos a situaciones que claramente tipifican a un comportamiento abusivo, con enormes consecuencias psicoemocionales. Pero además, al ser en línea, tienen el potencial de difundirse y viralizarse, o de pasar fácilmente desapercibidas para los padres y cuidadores”.De cualquier forma, la experta sostiene que “ya no basta con cuidar a nuestros niños de los peligros físicos, sino también de los virtuales. Y eso demanda una mayor atención sobre qué es lo que hacen cuando están en línea”.MATEO CHACÓN ORDUZ | Subeditor Vida de Hoy Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.