Noticia Exclusivo suscriptores La guerra entre ‘Mordisco’ y ‘Calarcá’ dejó cerca de medio centenar de muertos y a comunidades enteras confinadas, en plena víspera electoral.Equipos forenses recuperan 48 cuerpos tras los combates entre disidencias de ‘Mordisco’ y ‘Calarcá’ en Guaviare Foto: Archivo Particular.PERIODISTA JUDICIAL30.05.2026 22:27 Actualizado: 30.05.2026 22:27 PERIODISTA DE NACIÓN30.05.2026 22:27 Actualizado: 30.05.2026 22:27

Los cuerpos están apilados unos sobre otros. Muchos todavía tienen puestas las botas de caucho y el uniforme camuflado. Lucen hinchados, por los días que han permanecido bajo el sol y la lluvia en zona rural de San José del Guaviare donde fueron asesinados en enfrentamientos con otros disidentes, en medio de la guerra entre ‘Mordisco’ y ‘Calarcá’, este último aún con cupo en la ‘paz total’.Hasta el pasado viernes 29 de mayo, una comisión humanitaria logró recuperar los cuerpos y trasladarlos por lancha, en varios viajes que zarparon desde la madrugada, hasta San José del Guaviare. Las veredas donde ocurrieron los enfrentamientos están selva adentro, a unas cuatro horas de este municipio. Y el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, denunció que a algunos de los cuerpos de los disidentes de ‘Mordisco’ asesinados, el bando rival les instaló explosivos para detonarlos durante su traslado en vehículos militares.En un duro comunicado, la Federación de Departamentos cuestionó la ausencia del Gobierno en esta misión, así como su desinterés en el protocolo para el traslado e identificación de los muertos. “Colombia no puede acostumbrarse a que las regiones carguen solas con la guerra mientras el Gobierno Nacional guarda silencio frente a las consecuencias de sus políticas de seguridad y negociación. Estamos cansados de que, mientras en Bogotá se construyen discursos, en los territorios se recogen los cuerpos”, aseguró Fedepartamentos en un comunicado.De hecho, justo cuando autoridades locales reportaron la masacre y calculaban medio centenar de disidentes abatidos (cifra que finalmente se confirmó en 48 por la Fuerza Pública y la Defensoría del Pueblo, dos días después), el presidente Gustavo Petro se encontraba en una correría política en la costa Caribe. Estuvo en plazas públicas de Sincelejo, Cartagena y Barranquilla, donde, violando el Código de Garantías Electorales, hizo campaña abiertamente por el candidato oficialista, Iván Cepeda.En el otro extremo del país, el frente ‘Isaías Carvajal’, del bloque ‘Jorge Suárez Briceño’ de las disidencias de ‘Calarcá’, se atribuyó la matanza de disidentes de ‘Mordisco’, justificándose en defensa de un ataque ofensivo. Y, como si fuera un paraestado, difundieron un comunicado solicitando la rendición de los combatientes enemigos.Consejo de seguridad en Guaviare tras matanza entre disidentes. Foto:Archivo Particular.“A todos los que se rindan a nuestras Unidades Tácticas de Combate, se les respetará la vida y se entregarán a sus familiares, tal como hemos hecho desde el inicio de la confrontación (...) Al pueblo colombiano, le informamos que este nefasto acontecimiento, a 4 días de un certamen electoral, no fue iniciado por nosotros. Fue un acto de legítima defensa”, aseguraron.Este mensaje generó el rechazo del ministro de Defensa, Pedro Sánchez, quien aseguró que lo ocurrido en la selva de San José fueron crímenes de guerra y de lesa humanidad. “Los terroristas no representan a ninguna institución del Estado. Son todo lo contrario: son una amenaza para el pueblo colombiano”, reiteró, señalando que, en esta región, la Fuerza Pública ha visto limitadas sus operaciones por asonadas de las comunidades que, presuntamente instrumentalizadas por las disidencias, bloquearon el avance de las tropas.El ministro Sánchez, así como la defensora del Pueblo, Iris Marín, aseguraron que entre los 48 muertos hay varios niños, niñas y adolescentes víctimas de reclutamiento forzado que cayeron en el combate.En 2025, la Defensoría reportó 386 casos de reclutamiento forzado de menores de edad en el país, de los cuales el 52 % corresponde a niños y niñas de comunidades indígenas. El grupo que más incurre en este crimen son las disidencias comandadas por ‘Mordisco’, responsables del 42 % de los hechos. Y Guaviare, con 11 reportes, es el noveno departamento del país con más registros.Sin embargo, según fuentes locales, al Guaviare estarían llevando jóvenes reclutados en Cauca y otras regiones del suroccidente del país para fortalecer el brazo armado de las disidencias de ‘Mordisco’, que se disputan a sangre y fuego el control de una zona estratégica para las rentas criminales y los intereses del conflicto.Todo esto ocurre bajo la coerción de las comunidades, que han quedado atrapadas en medio del fuego cruzado, expuestas a prácticas de control territorial ilegal, así como a señalamientos falsos y amenazas por ser supuestas colaboradoras de uno u otro bando.EL TIEMPO habló con varios líderes sociales, quienes aseguraron que viven con miedo y que hablar de las dinámicas a las que están sometidos puede costarles incluso la vida. Una realidad que da cuenta del nivel de gobernanza criminal que afronta la región.Son carnetizados, les imponen toques de queda y, según cuentan, “no se mueve una aguja sin que los ‘comandantes’ disidentes lo sepan. Todos los habitantes deben movilizarse siempre sin casco, con los vidrios abajo y plenamente identificados.“La gente está profundamente asustada. Son hechos violentos que alteran por completo la vida cotidiana de las personas, que cada día salen a trabajar, estudiar y ganarse la vida de manera honrada. Un hecho como este trastorna totalmente a las comunidades. Aquí, en Guaviare, como en toda Colombia, lo que deseamos es la paz: vivir tranquilos y que las comunidades indígenas puedan permanecer en sus resguardos, viviendo en paz y con seguridad”, le dijo a este diario monseñor Jesús Alberto Torres.Guerra entre disidencias de 'Mordisco' y 'Calarcá' dejó 48 muertos y 10 familias desplazadas Foto:ArchivoSegún lo documentó la alerta temprana 001 de 2025 de la Defensoría del Pueblo, el fraccionamiento del Estado Mayor Central, uno de los grupos desertores del acuerdo de paz de mayor expansión, comandado por Néstor Gregorio Vera, conocido con el alias de Iván Mordisco, y su mano derecha, Alexánder Díaz, alias Calarcá, se debió a las diferencias en el proceso de paz que sostenían con el Gobierno.Mientras ‘Calarcá’ continuó negociando, incluso hasta hoy, la mesa con ‘Mordisco’ se levantó por serios incumplimientos a los compromisos pactados, entre estos, el asesinato de líderes sociales.Ambos grupos, sin embargo, siguieron delinquiendo. Y la facción de ‘Calarcá’, bajo el paraguas de la política de paz, creció un 16 % entre diciembre de 2024 y julio de este año. Esto, a pesar de ser señalada como responsable de crímenes atroces, como el derribamiento de un helicóptero de la Policía Antinarcóticos, el asesinato de 13 policías en Amalfi (Antioquia) y, más recientemente, el homicidio del periodista Mateo Pérez en Briceño.El inicio de las hostilidades entre ambas disidencias, sin embargo, se materializó con el ingreso del frente ‘Carolina Ramírez’ (de ‘Mordisco’) a territorios del bloque ‘Jorge Suárez Briceño’, de ‘Calarcá Córdoba’, a principios de septiembre de 2024.En Guaviare, bajo el mando de alias Danilo Alvizú, pleno conocedor de los territorios bajo control de la facción adscrita a las directrices de ‘Iván Mordisco’, los hombres de ‘Calarcá’ se disputan a sangre y fuego una zona próspera para economías ilícitas como la tala ilegal de madera, la explotación de hidrocarburos, la minería y, en menor medida, los narcocultivos.Según cifras de Naciones Unidas, en 2023 fue la quinta región del país con más área sembrada de coca, con 6.768 hectáreas. Sin embargo, su vasta región selvática y la nula presencia estatal la convierten en un punto apetecido dentro de las rutas del narcotráfico.La vereda Barranco Colorado, donde ocurrieron los enfrentamientos que dejaron un saldo de medio centenar de disidentes muertos, cuenta con un centro poblado, escuela y el Resguardo Indígena de los jiws, cuyos integrantes, según testimonios locales, permanecen confinados en sus casas ante la zozobra generada por la presencia de los actores armados.Estas comunidades se encuentran sobre la margen derecha del río Guaviare. El poblado de Barranco Colorado está a unos cinco minutos de Caño Jabón o Puerto Alvira, en Mapiripán (Meta), un centro poblado histórico ubicado al otro lado del río, donde el 4 de mayo de 1998 se registró una incursión paramilitar que dejó 19 víctimas fatales y decenas de familias desplazadas.Alias Iván Mordisco y 'Calarcá', líderes de disidencias Farc. Foto:Archivo particularDe acuerdo con monseñor Torres, cerca de 50 personas habrían huido nuevamente de sus territorios tras la más reciente escalada violenta.Sara Valentina Quevedo Delgado y Stefanía LeónRedacciones Justicia y Nación Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.