Álvaro Villarraga Sarmiento: politólogo, magíster en derecho y catedrático universitario - crédito Visuales IAEn la campaña presidencial el debate sobre la paz entre las tres candidaturas más posicionadas reviste esta característica: Solo la candidatura de las vertientes de izquierdas y progresistas considera necesaria una política de paz que sustenta su candidato Iván Cepeda, mientras las candidaturas de vertientes de derecha y extrema derecha de Abelardo de la Espriella y de Paloma Valencia rechazan el optar por una política de paz, proponen desechar sus aplicaciones vigentes y en vez de ella en materia de seguridad incluyan solamente medidas de fuerza y altamente punitivas en el tratamiento de conflictividades armadas, políticas y sociales. El programa de Iván Cepeda “El Poder de la Verdad” incluye con relación a lo internacional preocupación por el recrudecimiento de las guerras, las agresiones, las violaciones al derecho internacional y el notorio debilitamiento de soluciones políticas, ante lo cual propone que “la política exterior debe ser una política de paz”. (Cepeda, 2026, pp. 75-76). Y, llama a EE. UU. a asumir su responsabilidad “en el tráfico y consumo de drogas ilícitas” y propone una redefinición concertada entre Estados de la política antidrogas (Cepeda, 2026, p. 77).PUBLICIDADIván Cepeda plantea una política exterior basada en la paz y el cumplimiento integral del Acuerdo de Paz de 2016 - crédito Luisa Gonzalez/ReutersEn política de paz, Cepeda propone conseguir condiciones de vida dignas para la población y atender con prioridad a “las víctimas y sus derechos”. Propone retomar compromisos con la verdad, el reconocimiento de responsabilidades, la justicia restaurativa, la reparación integral y las garantías de no repetición. Hace la propuesta de un Acuerdo Nacional con todos los sectores para tratar problemáticas nacionales y conseguir la reconciliación. (Cepeda, 2026, p. 85). Concibe continuar con diálogos y negociaciones con grupos armados, pero bajo las condiciones de revisar el estado de los procesos y exigirles cesar ataques contra la población (Cepeda, 2026, p. 84). Y advierte que no pueden ser diálogos “eternos ni retóricos, sino con resultados reales, verificables y concretos, para terminar la guerra y no para prolongarla” (Cepeda, 2026, p. 267).También incluye implementar “en todas sus consecuencias” el Acuerdo de Paz de 2016, recordando que al próximo gobierno le corresponde el último período de su aplicación integral. Y debate que “la derecha ha buscado criminalizar la paz” cuando su logro es una obligación constitucional y legal.PUBLICIDADAbelardo de la Espriella propone eliminar la JEP, fortalecer la fuerza pública y priorizar medidas punitivas - crédito Nathalia Angarita/Reuters
Debate programático entre una política de paz o una política de seguridad que la desconozca o subordine
Álvaro Villarraga Sarmiento: politólogo, magíster en derecho y catedrático universitario











