Pablo Arango, uno de los presentadores de ‘Noticias Caracol’, es un rostro muy familiar para los televidentes colombianos. Hoy, el también periodista habla abiertamente de su orientación sexual y en sus redes sociales comparte momentos con Gabriel, su pareja, un experto en finanzas con quien lleva casi tres años de relación.Sin embargo, esta libertad para hablar o mostrar esa parte de su vida no existía diez años atrás. Este año, el caldense cumple una década de haberse sincerado con su familia y con su entorno sobre su sexualidad.En charla con Vea, de El Espectador, compartió cómo fue su vida antes de ese momento, así como el instante mismo en que viajó a su natal Manizales para terminar para siempre el que considera, fue el periodo “más infeliz” y “oscuro” de su vida íntima. También recordó por qué guardó silencio durante tanto tiempo.Pablo nació hace 35 años en la capital caldense, estudió en un colegio masculino católico y posteriormente, fue a la Universidad de Manizales, donde se graduó como comunicador social. En su vida personal tuvo novias, aunque desde la preadolescencia supo que sentía atracción por los hombres.Un pacto consigo mismo“Desde los 12 años, que es como la edad que los seres humanos empezamos a explorar nuestro cuerpo, yo lo supe, desde ahí supe que me gustan los hombres, pero había crecido en una sociedad muy conservadora”, por ello hizo una especie de acuerdo consigo mismo para ocultar su preferencia a como diera lugar: “Sentía que era una enfermedad, que rechacé desde ese momento”.Optó por estar lejos de cualquiera que se mostrara o dijera que era homosexual. Nadie en su entorno sospechaba. “Nunca tuve relaciones con hombres precisamente porque no quería que nadie que se enterara”.Con el paso de los años, la situación se tornó más compleja. Pablo tuvo dos novias. Con la última duró casi cinco años. “Cuando tú empiezas a crecer ya se habla de matrimonio, se habla de tener hijos, se habla de otras cosas, y yo ya era como una olla a presión que estaba a punto de estallar”.En aquel tiempo, 2016, el caldense trabajaba en Citytv y comenzaba a brillar en pantalla. Su vida parecía perfecta, pero en realidad había un vacío interno enorme y abrumador en él.“Era un momento demasiado oscuro porque era feliz en el trabajo, era feliz con mis proyectos personales, jugaba fútbol, pero sexualmente era la persona más infeliz del mundo, al punto de estar sufriendo de depresión”.Pese a lo pesada que resultaba esa situación tampoco pensó en tomar terapia. En su mente, sus asuntos íntimos no los comentaría con nadie, ni siquiera con un experto. Su noviazgo parecía seguir el curso normal de una relación. La pareja ya hablaba de vivir junta, pero Pablo no se sentía pleno. “Estaba con mi novia, iba a la iglesia, me arrodillaba y le pedía a Dios que me quitara la homosexualidad, que no me gustaran los hombres nunca jamás en mi vida”.Los eventos que llevaron a Pablo Arango a revelar su verdadEn medio de esa cotidianidad, Pablo y su novia creyeron que se convertirían en padres, pues ella tuvo un retraso. Esto le hizo que él reafirmara el compromiso que había hecho consigo mismo de callar la verdad.“Teníamos susto pensando que estábamos en embarazo, y ahí con esa decisión yo dije ‘jamás, jamás en la vida le voy a contar ni a ella, ni a mis amigos, ni a mis papás, ni a nadie. Este va a ser un secreto con el que yo voy a morir porque, aunque no amo a mi novia de la manera en que debía hacerlo, la adoraba, la quería, era mi compañera y dije ‘vamos a tener un hijo’”.Pero la prueba de embarazo salió negativa, y aunque el resultado puso a pensar al presentador, los planes de vivir juntos en Bogotá seguían firmes. Ella se trasladaría a la capital junto a su novio, pero de repente cambió de idea. No se mudó. La relación continuó.Arango comenzó a replantear su vida, sintió que callar podía hacerle daño no solo a su novia, sino a sí mismo y se apoderó de él una necesidad de ser sincero. “Un día digo ‘no más’, o sea, ‘no más mentiras, no más ocultarlo’, no más”, pero primero quiso terminar con su novia.Pablo le contó su decisión, aunque no le reveló su verdad. Ella no entendía cómo, después de casi cinco años juntos, de haber enfrentado la posibilidad de ser padres y casi irse a vivir juntos, él le terminaba.“Simplemente le dije ‘no quiero estar contigo, no te amo lo suficiente, no te quiero lo suficiente, y lo tomó muy mal. Recuerdo que estábamos en un restaurante y ella se fue y dejó la comida tirada”.El fin de la oscuridad para Pablo ArangoUn mes después el periodista tomó la decisión más difícil de su vida. Llamó a sus padres y les dijo que iría a Manizales porque tenía que hablar con ellos. “(Dije) Yo tengo que asumir esta sexualidad. Ellos no lo sospechaban, no se les pasaba ni por la mente. Siempre para ocultar el tema tuve novias para que nunca se dieran cuenta… Era para disimular. Fue un momento muy oscuro de mi vida”.Pablo Arango junto a Gabriel, su parejaFotografía por: cortesíaRecuerda que ese día, cuando estaba reunido, en la sala de la casa familiar, con sus padres y su hermana, todos creían que eso tan serio que les revelaría era que su novia estaba embarazada.“Y no me salían las palabras. Hasta que yo digo: ‘es que siempre he mentido en mi parte sexual’. Entonces mi mamá me mira y me dice, ‘¿Cómo así? ¿Eres homosexual?’ Y yo, ‘sí’. Y empieza a llorar y a llorar y a llorar”.Su padre se mostró más sereno y reflexivo. “Me sorprendió mucho en ese momento, dijo ‘un momento, acá no está pasando nada. Yo puedo entender que tu mamá esté sorprendida con la noticia, pero Pablo, acá nada tenemos por qué recriminarte. Yo soy feliz con tu mamá, yo amo a tu mamá, ya fui feliz tantos años con ella. Si tú hoy a los 25 años estás decidiendo contarnos esto es porque de verdad lo sientes y no tenemos nada que recriminarte’. Entonces mi mamá le dice llorando: ‘es que tú ya lo sabías’ y él: ‘no tenía ni idea, pero no tenemos por qué recriminarle esto a Pablo, o sea, él está decidiendo venir a contarnos la verdad, tenemos que apoyarlo’”.En ese momento, su madre le pidió que no comentara con nadie lo que había acabado de revelarles, pero ya el periodista estaba hastiado de esconder esa parte de su vida.“Yo le digo, ‘mami, lo siento, pero si yo estoy decidiendo contártelo a ti y a mi papá es porque las personas que me rodean deben saberlo’. Entonces fue un momento muy, muy complejo, muy duro”.Lo que siguió después fue difícil para la familia. Pablo regresó a Bogotá y hubo silencio, pero tiempo después recibió un mensaje de amor que dio inicio a una nueva realidad.“Mi mamá entra como en un momento como de incredulidad. Pero ya un mes después ella me manda una carta y me dice: ‘perdóname por mi reacción, fue muy sorpresiva, pero eres mi hijo, te amo y tienes todo mi apoyo’”.A partir de ahí también inició una relación familiar renovada, donde Arango se sintió libre. “Y siento que, a mis 25 años, cuando salgo del clóset, o sea cuando vuelvo a nacer, porque lo he dicho varias veces, se lo he dicho a mis papás, eso es como cuando tú vas caminando en una avenida larguísima y llevas un bulto de papa encima. Siento que pesa y tú sientes que caminas y ese bulto sigue pesando y pesando. Cuando tú decides descargar ese bulto y seguir caminando, tú como que vuelves a respirar. Eso sentí a los 25 años. Ese día que mis papás lo supieron, dije: ‘que se tenga el mundo, porque ahora sí yo puedo ser, ya nada me importa, ya puedo volver a ser yo, o sea, ya puedo ser yo con mis jefes, con mis amigos, con el que sea”.El miedo a que suceda algo que nunca ocurreCuriosamente hoy, con la perspectiva que da el tiempo, el también abogado reflexiona en que el temor a contar su verdad no era otra cosa que el miedo a ser rechazado o a dejar de ser querido, algo que no ocurrió.“Siempre me decían lo mismo, siempre vas a tener nuestro cariño, o sea, eso nos tiene sin cuidado. El mayor miedo de lo que podía pasar si contaba la verdad, en realidad nunca pasó, que era el rechazo, que uno siempre se preocupa por lo que va a pasar, que en realidad no pasa”.Poco a poco, Pablo fue contándole a sus amigos, a sus compañeros de trabajo, al resto de la familia y todos se extrañaron bastante, pero también dijeron “no pasa nada, vamos para adelante”.Con el tiempo, la relación con su progenitora fue creciendo cada vez más. “Hoy en día mi mamá me apoya, apoya mi relación, es súper amiga de Gabriel, sabe que vivo con él, sabe que estoy formando una familia, pero para ese momento ella tuvo que entender un montón de cosas que al principio (para) los papás son sorpresivas e inesperadas. Mi hermana termina siendo una gran aliada mía, porque termina explicándole un montón de cosas a mi mamá que ella no entendía”.Desde que habló con la verdad, Pablo no titubea al referirse al tema. Es franco y directo. Fueron 25 años de penumbras en ese aspecto. "Ya no estoy dispuesto a callarme, siento que tengo que ser una voz en la que yo hable y diga ‘esto no pasa nada’ y si una persona de 18 años, un joven me dice ‘ven, es que yo estoy sintiendo’, yo quisiera poderlo aconsejar y decirle ‘no pasa nada, no es una enfermedad’“.Arango ya no tiene conflictos de ese tipo, “Los momentos más oscuros pasaron”.Aquí más noticias que son tendencia Temas:
Pablo Arango de ‘Noticias Caracol’ relató cómo y por qué reveló su orientación sexual
El presentador de ‘Noticias Caracol’ recordó el proceso que vivió cuando 10 años atrás decidió revelar que era homosexual.















