Bolivia atraviesa una de las crisis políticas y sociales más complejas de los últimos años. Aunque los bloqueos y protestas han puesto bajo presión al gobierno de Rodrigo Paz, el abogado boliviano Mauricio Zárate considera que el presidente todavía conserva fuerza política suficiente para mantenerse en el poder.Las protestas comenzaron a inicios de mayo por demandas sectoriales, pero luego escalaron hasta convertirse en un movimiento que exige la renuncia del mandatario. Las movilizaciones son impulsadas principalmente por la Central Obrera Boliviana (COB), la Federación de Campesinos de La Paz Túpac Katari y sectores afines al expresidente Evo Morales.PublicidadZárate, especialista en relaciones internacionales y derechos humanos, explicó a EL UNIVERSO que el escenario boliviano es “sumamente complejo” y distinto a otras crisis registradas en el país.“No toda Bolivia está movilizada”, sostuvo. Según detalló, los principales focos del conflicto se concentran en La Paz y en algunos departamentos del occidente como Potosí y Oruro. La Paz y El Alto, las ciudades más golpeadasLa Paz y El Alto son las ciudades más golpeadas por los bloqueos, que han provocado problemas de abastecimiento de alimentos, combustibles, medicamentos y oxígeno medicinal. El último reporte de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) registró este viernes 85 puntos de bloqueo en el país.PublicidadPublicidadLa crisis ya comenzó a tener impacto regional. Paraguay, Perú y Chile enviaron ayuda humanitaria, mientras que Argentina facilitó aviones militares para trasladar alimentos desde Santa Cruz hasta La Paz. Estados Unidos también anunció asistencia alimentaria, médica y logística para respaldar al Gobierno boliviano.Zárate aseguró que solo La Paz pierde más de cinco millones de dólares diarios por los bloqueos y afirmó que sectores como el turismo atraviesan una situación crítica.PublicidadAdemás, confirmó que al menos cuatro personas han muerto durante la crisis, entre ellas un niño que no logró recibir atención médica a tiempo.“El fallecimiento del menor fue un punto muy duro y deslegitimó mucho el bloqueo”, afirmó.Evo Morales y el trasfondo políticoEl analista considera que el conflicto también refleja la fractura de la izquierda boliviana tras el debilitamiento del Movimiento al Socialismo (MAS), partido de Evo Morales y Luis Arce.“El MAS pasó de más del 55 % de votación en 2020 a apenas un 3,5 %”, señaló.PublicidadAunque Morales ya no está en el poder, Zárate cree que todavía conserva influencia política y capacidad de presión. De hecho, los sectores afines al exmandatario reforzaron esta semana los bloqueos en Cochabamba ante rumores de un posible operativo policial para detenerlo.Morales enfrenta un proceso judicial por presunta trata agravada de personas y permanece desde 2024 en el Trópico de Cochabamba, protegido por sus seguidores.Diálogos estancados y posible estado de excepciónLos intentos de mediación impulsados por el Legislativo, la Iglesia católica y la Defensoría del Pueblo todavía no logran destrabar el conflicto.Los sectores movilizados condicionaron su participación en el diálogo a la anulación de las órdenes de captura contra dirigentes como Mario Argollo, líder de la COB, acusado de terrorismo e instigación pública a delinquir.“El Gobierno ha dado garantías para poder dialogar con ellos”, aseguró el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, quien afirmó que no se ejecutarán detenciones contra los dirigentes que asistan a las conversaciones.Sin embargo, el vicepresidente Edmand Lara señaló que las organizaciones exigen “garantías formales” y no solo compromisos verbales.Para Zárate, suspender temporalmente esas órdenes podría servir como una herramienta de negociación.El abogado considera poco probable una renuncia de Rodrigo Paz y cree que el presidente todavía mantiene fuerza institucional y respaldo dentro de la Asamblea Legislativa.“No creo que Rodrigo Paz vaya a renunciar”, sostuvo.Uno de los escenarios que empiezan a discutirse en Bolivia es la posibilidad de un estado de excepción. El Congreso eliminó la ley que limitaba el uso de estados de excepción, otorgando al presidente Rodrigo Paz la potestad de declarar esta medida y desplegar a las Fuerzas Armadas.Para Zárate, se trata de una medida “sumamente drástica”, aunque aclaró que no implica carta blanca para la represión.Explicó que la Constitución boliviana y la jurisprudencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos establecen límites claros.Aun así, reconoce que existe presión social para que el Gobierno actúe con más firmeza frente a los bloqueos. Desde Santa Cruz, sectores cívicos y empresariales exigen medidas más duras para desbloquear las carreteras: “Hay un sector que pide diálogo y otro que exige mano dura”. ‘Resistir el desgaste o mostrarse firme’Según Zárate, el presidente enfrenta ahora una decisión clave.“Rodrigo Paz tiene dos caminos: seguir apostando al diálogo y resistir el desgaste o mostrarse firme y aplicar toda la fuerza que la ley le permite”, afirmó el experto. En su opinión, un eventual estado de excepción podría discutirse la próxima semana si la crisis continúa escalando.Mientras tanto, considera que el Gobierno intenta mantener una imagen de moderación, aunque eso también podría debilitarlo políticamente.“Seguir esperando le da una imagen de humanidad, pero también lo desgasta”, concluyó. (I)