Estados Unidos formuló en enero pasado una nueva política de seguridad estratégica que redefine su enfoque de defensa territorial, las amenazas y la cooperación regional para lograr sus objetivos. Guatemala se coloca en el radar de esa dinámica por su posición estratégica y por el narcotráfico como amenaza común.
La estrategia del gobierno del presidente Donald Trump planteada en enero pasado prioriza la defensa del “hemisferio occidental” frente a amenazas transnacionales, incluido el narcotráfico.
EE. UU. plantea usar “opciones militares creíbles” contra organizaciones criminales transnacionales que amenacen su seguridad. Los ataques a embarcaciones de presuntos narcotraficantes en el Pacífico y el Caribe, podrían encuadrar en esas acciones visibles.
Para ampliar esas operaciones, Washington propone fortalecer alianzas regionales, intercambio de inteligencia y cooperación de seguridad con países del hemisferio.
La prensa internacional ha reportado las negociaciones que se han dado entre Estados Unidos y Guatemala en materia de combate al narcotráfico. The New York Times y el País han reportado acercamientos de Washington para realizar ataques coordinados desde territorio guatemalteco. El Gobierno de Guatemala ha negado acuerdos de ese tipo y ha señalado que únicamente se busca apoyo para el combate del narcotráfico.











