La cúpula de calor (aire cálido en altura) que afecta desde hace días a España no es inocua, o lo que es lo mismo, conlleva sus consecuencias. Así lo reflejan las estimaciones del MoMo (sistema estadístico de monitorización de la mortalidad diaria), coordinado por el Instituto de Salud Carlos III y que identifica en tiempo real si el número de muertes diarias en España supera las cifras esperadas.Ayer, el MoMo cifraba en 580 el exceso de defunciones por todas las causas posibles en el mes de mayo en España, de las que 64 son atribuibles a la temperatura. No por golpes de calor, sino por el exceso de calor y en personas con, por ejemplo, comorbilidad.Lo importante no es solo cuántos grados sube la temperatura, sino dónde se da el fenómeno”Julio DíazInvestigador del Instituto de Salud Carlos IIIEn concreto, esas 64 muertes se concentran únicamente en solo siete días, del viernes 22 al jueves 28, justo cuando el fenómeno de la cúpula de calor se intensificó. Y lo más curioso: todas ellas quedan circunscritas a cuatro comunidades autónomas del norte de España, poco acostumbradas a las altas temperaturas: Asturias (24); Euskadi (24); Galicia (10); y Cantabria (6).“Lo importante no es solo cuántos grados sube la temperatura, sino dónde se da el fenómeno”, explica a La Vanguardia Julio Díaz, investigador del Instituto de Salud Carlos III. Relata que cuando en un mapa de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) se detalla que se alcanzarán en Sevilla y Asturias los 35ºC, hay que tener en cuenta que las consecuencias para cada lugar no serán las mismas. “Son los mismos grados desde el punto de vista del termómetro, lo que ocurre es que los impactos en la salud que tienen en Sevilla y Asturias son distintos”.Afirma que los investigadores lo tienen muy claro: la mortalidad se dispara a diferentes temperaturas en diferentes lugares. “Lo que llamamos nosotros temperatura umbral de ola de calor en Asturias está alrededor de los 29ºC, mientras que en Sevilla se sitúa en 41ºC. Ergo, si en ambos lugares alcanzan los 35ºC, en la capital andaluza no ocurrirá nada, porque no es la temperatura a partir de la cual pueden fallecer personas, mientras que en Asturias, sí”.Díaz recuerda que los datos que facilita MoMo son de mortalidad atribuible a la temperatura en olas de calor y que el ciudadano puede incurrir en un error ya que hay fuentes que hablan de muertes por ola de calor y otras que hacen referencia a un exceso de calor, “y no es lo mismo”.Por ejemplo, en Madrid, la temperatura de mínima mortalidad (temperatura ambiental a la que, estadísticamente, se observa la menor tasa de mortalidad en una población determinada: por debajo o por encima, las muertes tienden a aumentar) es de 30ºC. Todas las muertes que se producen por encima de 30ºC se denominan muertes por calor. Mientras que la temperatura de ola de calor se sitúa en 36ºC. “Así pues, tiene que haber más muertes por calor, porque cuentas a partir de 30ºC, que por ola de calor”. Y de ahí surgen las discrepancias. “Los números tienen que ser diferentes porque hablamos de cosas distintas. Para mí, el de ola de calor (que usa MoMo) debería ser el de referencia”, razona Díaz.En la mortalidad, influyen mucho más cosas que la propia temperatura. Para la Aemet –arguye Díaz- tiene el mismo impacto estar sometido a 36ºC viviendo en un chalet con aire acondicionado y piscina que haciéndolo en una casa con cuatro personas más y sin aire acondicionado, “cuando es obvio que no es la misma situación”. Por lo tanto, el nivel de renta importa.El llamado golpe de calor es algo anecdótico”Julio DíazInvestigador del Instituto de Salud Carlos IIITambién influye la pirámide poblacional. “¿Quién fallece en las olas de calor? La gente mayor. Lo que hacen las olas de calor es agravar las enfermedades de base. El llamado golpe de calor es algo anecdótico, un 2% de las muertes atribuibles a las altas temperaturas”, razona Díaz.También influye el sistema sanitario, el aislamiento de los edificios, si la zona es rural o urbana… Hay que determinar en cada lugar la temperatura a partir de la cual empieza a aumentar la mortalidad de forma estadísticamente significativa, apunta este investigador. Y en eso –continúa- se basa el plan de prevención del Ministerio de Sanidad. “Lo que ocurre es que la información que le llega al ciudadano es la de la Aemet”.En base a los criterios de cada cual, en el 53% de los lugares de España la alerta de Aemet saltaría después que la del Ministerio de Sanidad. “Es decir, no se están dando alertas que se deberían dar a razón de los criterios de Sanidad”, concluye Díaz.El mar Cantábrico, seis grados más cálidoLa temperatura del mar en zonas del Cantábrico, también del Mediterráneo, se encuentra actualmente entre 4 y 6 grados sobre el promedio para esta época del año y continuará en estos valores al menos hasta inicios de la próxima semana, avisó la Aemet. Las aguas del golfo de Vizcaya y el Cantábrico oriental oscilaban ayer entre los 20 y 22ºC, mientras que en el entorno de Baleares se situaban entre los 22 y 24 ºC. “En el caso del Mediterráneo, hablamos de valores que llegan a estar 4 grados por encima de lo normal y en el golfo de Vizcaya, entre 5 y 6”, dijo a EFE el portavoz de Aemet, Rubén del Campo, que atribuyó estos valores a las altas temperaturas atmosféricas y la estabilidad atmosférica de los últimos días, que ha reducido la presencia de viento favoreciendo el calentamiento de las aguas superficiales.Licenciado en Periodismo por la UAB, trabaja en La Vanguardia desde el 2010. Actualmente, en la sección de Sociedad, donde escribe sobre salud, ciencia o educación. Antes había trabajado en la Cadena Ser y COM Ràdio. jfita@lavanguardia.es
Cuatro comunidades del norte concentran todas las muertes atribuibles al calor en mayo
En solo siete días, 64 muertes en Asturias (24), Euskadi (24), Galicia (10) y Cantabria (6)











