Las estadísticas oficiales de la Justicia argentina confirman una “tregua numérica” en la manifestación más extrema de la violencia de género, aunque la radiografía de los casos demuestra que el peligro sigue latente. Durante 2025, el Registro Nacional de Femicidios de la Corte Suprema detectó e inició la investigación de 204 causas judiciales que involucran a 219 víctimas directas y vinculadas. La cifra representa una caída interanual del 12,3% respecto a 2024 y consolida una curva en lento descenso si se la compara con el techo histórico de 260 crímenes alcanzado en 2019. Sin embargo, detrás de la baja porcentual, el goteo no cesa: en el país fue asesinada a una mujer por razones de género cada 44 horas, con una tasa de 0,85 víctimas directas cada 100.000 mujeres El informe –que desde hace una década unifica los datos de todas las jurisdicciones del país– desnuda que el hogar sigue siendo el territorio más hostil. El 83% de las víctimas tenía un vínculo previo con el agresor (predominantemente parejas o exparejas) y casi el 80% de los ataques se cometieron bajo techo, ya sea en la vivienda compartida o en la de la propia víctima. El relevamiento también expone variables estructurales que se repiten año tras año, La provincia de Buenos Aires concentró la mayor cantidad de casos (39% del total nacional), aunque Chaco (1,8), Misiones (1,77) y Neuquén (1,69) obtuvieron las tasas más elevadas cada 100.000 mujeres. Por el contrario, Corrientes, La Pampa y San Juan no registraron casos.