Son días turbulentos en la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo (CNAT), el tribunal laboral de mayor jerarquía del país. Por un lado, por los coletazos que dejó la sanción de la llamada Ley de Modernización Laboral, que decreta el demorado traspaso de esos juzgados al ámbito de la ciudad de Buenos Aires. Y, por otro lado, por el protagonismo que cobró en las últimas semanas el juez Víctor Arturo Pesino, vicepresidente de la Sala VIII, una de las diez que integran el cuerpo. Con poco tiempo de diferencia dictaminó, con la firma de su colega María Dora González, en dos fallos de trascendencia política: suspendieron la medida cautelar que frenaba 82 artículos de la reforma laboral y, la semana pasada, anularon las elecciones en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), desplazaron a su titular, Abel Furlán, y decidieron la intervención del gremio. En los pasillos de Lavalle al 1500, donde funcionan los tribunales de alzada, no llamó la atención. “Hace años es una sala proclive a estar cerca del poder de turno”, reveló a PERFIL un exjuez de ese fuero. Pesino contabiliza 55 años en el Poder Judicial: su primer puesto fue como meritorio, en 1971. Ocho años después se recibió de abogado, en la UBA. Y diez años después, en 1989, accedió al cargo de magistrado. Su ascenso a camarista del fuero laboral llegó en 2011. En los juzgados laborales no tienen una buena opinión de él. “Juraron por la Constitución y la traicionaron. La patria y los trabajadores se lo demandan”, se lee en los afiches con las caras de Pesino y González, firmados por el gremio de los judiciales. “Cuando un expediente llega a la Sala VIII, es muy probable que salga en contra de los trabajadores. No solo por ideología, se sospecha que son permeables al soborno de la otra parte, que siempre son empresas”, denuncia un abogado que transita a diario por tribunales. Ya en marzo de 2024, la Sala VIII fue la primera de toda la CNAT en alinearse con el fallo “Oliva”, que la Corte Suprema había dictado días antes para frenar indemnizaciones consideradas desproporcionadas. Pesino y González eligieron el CER como índice de actualización y le sumaron una tasa de interés del 3% anual. Fueron los únicos jueces de la Cámara que lo aplicaron, las otras salas siguieron con sus propios criterios. Todas las pelotas de Pesino parecen ir para el mismo lado de la cancha. Según consignó el sitio Mundo Gremial, en 2017, con la colaboración entonces del juez Luis Catardo, Pesino revocó la cautelar que obligaba al macrismo a convocar a la paritaria nacional docente. Al año siguiente, suspendió los comicios del sindicato de Comercio y en 2020 rechazó un amparo que solicitaba la reinstalación de una trabajadora despedida en la agencia Télam.