El 25 de Mayo, Milei publicó en sus redes un video en estética Lego donde Belgrano pregunta: “¿Cómo se verá la Argentina en el futuro?”. El prócer viaja al presente, llega a la Plaza de Mayo, observa la multitud, sube al balcón de la Casa Rosada para saludar junto al presidente y su hermana. El video cierra con la frase: “Siguiendo el camino de nuestros próceres”. El montaje invita a una equivalencia simbólica: asociar a Milei como un prócer reconocido por uno de sus iguales. Pero los próceres no se autodenominan. La construcción del héroe es siempre póstuma y siempre colectiva. Belgrano no se sabía héroe. Murió sin saberlo. Se convirtió en héroe no solo por la creación de la bandera Belgrano es una figura de lectura no lineal. Peleaba contra los españoles , no juró por Fernando VII, y se negó a hacerlo por el rey de Inglaterra. Abogaba por la apertura comercial contra el monopolio español y coincída con Inglaterra en la libertad de comercio, pero al mismo tiempo impulsó la agricultura, la educación técnica y una economía orientada al bienestar general. Quería libre comercio bajo una autoridad propia, no bajo otra corona: entendía que se puede querer comerciar con el mundo y al mismo tiempo defender que ese comercio lo decida el gobierno local.