EditorialEl presidente ruso, Vladimir Putin.AFPActualizado Viernes,

mayo

23:23Audio generado con IAEl impacto de un dron ruso sobre un edificio residencial en Ruman�a evidencia el riesgo de expansi�n de la guerra de Ucrania hacia una zona gris entre la paz y el conflicto abierto con Europa. Rusia lleva tiempo usando la frontera oriental de la UE como laboratorio para su estrategia de presi�n e intimidaci�n sin cruzar el umbral que desencadenar�a una respuesta militar de la OTAN. Lo revelador del episodio de Galati, que ha provocado los primeros heridos por una incursi�n rusa en suelo europeo, es la normalizaci�n del riesgo.En los �ltimos a�os, drones rusos han penetrado o rozado el espacio a�reo aliado sin provocar muertos, pero erosionando los l�mites pol�ticos y psicol�gicos de la UE y la OTAN. Lo que Putin intenta probar con ese tipo de operaciones es que Rusia no necesita atacar frontalmente a la OTAN para alterar la seguridad europea. La t�ctica forma parte de la guerra h�brida que el Kremlin ha lanzado contra Occidente para mantenerlo en tensi�n a trav�s de ciberataques, sabotajes, campa�as de desinformaci�n, presi�n migratoria o injerencias electorales sin llegar a un casus belli. Los drones a�aden ahora una dimensi�n especialmente peligrosa: son baratos, dif�ciles de interceptar y permiten proyectar una amenaza continua con un margen de negaci�n plausible.La zona gris de Rusia no busca una escalada inmediata, sino acostumbrar a las democracias europeas a convivir con crecientes dosis de inseguridad y presi�n constante. La estrategia no consiste en desencadenar una guerra total con la OTAN, sino en degradar gradualmente la sensaci�n de protecci�n sin llegar a provocar una respuesta unificada y contundente.El caso rumano demuestra adem�s la vulnerabilidad de un flanco este que el canciller alem�n, Friedrich Merz, llam� ayer a defender. Las autoridades detectaron el dron y activaron las alertas, pero aun as� no pudieron evitar el impacto por el peligro de derribarlo sobre una zona urbana. Es la en�sima se�al de alerta sobre la necesidad de blindar la defensa de Europa con una s�lida inversi�n en autonom�a estrat�gica que permita al continente hacer frente a una amenaza rusa cada d�a m�s real.