Un dron ruso se estrell� en la madrugada del viernes contra el tejado de un edificio residencial en Galati, Ruman�a, causando varios heridos y provocando la protesta formal del pa�s, miembro de la OTAN. Seg�n inform� el Ministerio de Defensa rumano, se trataba de un Shahed utilizado por Rusia en sus ataques contra Ucrania.El aparato impact� en el d�cimo piso del bloque de viviendas y su carga explosiva deton� por completo. El incendio posterior oblig� a evacuar a unas 70 personas. Dos heridos, una mujer y un menor, fueron trasladados al hospital con lesiones leves. El Ministerio de Exteriores rumano calific� el incidente de "escalada grave e irresponsable por parte de Rusia". Ruman�a comparte con Ucrania una frontera de 650 kil�metros y desde el inicio de los ataques rusos contra los puertos ucranianos del Danubio ha vivido repetidas entradas de drones o restos de drones en su territorio.La OTAN conden� la "imprudencia" de Rusia. "Esta madrugada, un edificio de apartamentos en Ruman�a fue alcanzado por un dron durante un ataque ruso contra infraestructuras ucranianas cerca de la frontera", indic� la portavoz aliada, Allison Hart. El secretario general de la Alianza, Mark Rutte, proclam� que la OTAN defender� "cada pulgada" de su territorio. El suceso poner de nuevo sobre la mesa el nuevo problema del flanco oriental: los drones rusos se lanzan contra Ucrania, pero sus efectos ya no se detienen necesariamente en la frontera ucraniana.Antes del impacto, Ruman�a hab�a emitido una alerta de emergencia tras detectar drones cerca de su espacio a�reo. Dos cazas F-16 despegaron a la 01.19 hora local de la base militar de Fetesti. El Ministerio de Defensa precis� que los pilotos ten�an autorizaci�n para atacar objetivos durante todo el periodo de alerta. Un helic�ptero de la Fuerza A�rea apoy� las operaciones y un equipo de investigadores especializados en explosiones se desplaz� al lugar de los hechos. El dron fue seguido por radar antes de golpear el edificio.La ministra de Exteriores, Oana Toiu, pidi� m�s material de defensa antidrones tras denunciar lo sucedido como una "grave e irresponsable escalada". Acus� a Mosc� de ser "directamente responsable" y anunci� medidas diplom�ticas por lo que defini� como una violaci�n grave del derecho internacional y del espacio a�reo rumano. Bucarest inform� a sus socios comunitarios, a la OTAN y al secretario general de la Alianza. Como primera respuesta, Ruman�a cerrar� el consulado ruso en Constanza y expulsar� al c�nsul. Mosc� neg� las acusaciones y prometi� una respuesta r�pida.El incidente de Galati marca un salto cualitativo. Hasta ahora, Ruman�a hab�a denunciado en numerosas ocasiones la ca�da de fragmentos de drones o la entrada de aparatos rusos en zonas pr�ximas al Danubio, especialmente durante los ataques contra Izmail, Reni y otras infraestructuras portuarias ucranianas. Pero esta vez el dron no cay� en un descampado ni en una zona agr�cola, sino sobre un edificio residencial. La guerra de Ucrania no entr� en Ruman�a con una columna de blindados, sino con un aparato barato, dif�cil de interceptar y cargado de explosivos.Lo sucedido delata tambi�n la naturaleza h�brida de la amenaza. Rusia no necesita lanzar un ataque deliberado y masivo contra territorio de la OTAN para poner a prueba a la Alianza. Le basta con multiplicar ataques cerca de sus fronteras, aceptar el riesgo de que drones crucen el espacio a�reo aliado y observar la respuesta. Cada incursi�n mide eficacia de radares, tiempos de reacci�n, reglas de enfrentamiento, coordinaci�n pol�tica y tolerancia p�blica al peligro. Tambi�n obliga a los gobiernos del flanco oriental a explicar a sus ciudadanos por qu� una guerra que oficialmente no se libra en su territorio provoca ya ruido de sirenas, evacuaciones, cazas en el aire y da�os civiles.El dilema militar es adem�s econ�micamente perverso. Un Shahed es mucho m�s barato que los sistemas capaces de derribarlo. Rusia fuerza a sus vecinos a responder con medios caros —cazas, radares, misiles, helic�pteros, bater�as antia�reas— frente a aparatos relativamente simples. Si no los derriban, aparece la imagen de vulnerabilidad. Si los derriban con misiles caros, Mosc� impone una econom�a de desgaste. Si el derribo falla o los restos caen sobre una zona poblada, el coste pol�tico puede ser enorme. Y si la OTAN responde con m�s contundencia, Rusia podr� denunciar una escalada que ella misma ha provocado.El caso rumano muestra adem�s que detectar no siempre equivale a neutralizar. Los F-16 despegaron, los pilotos estaban autorizados a disparar y el aparato fue seguido durante la alerta. Pero un dron que vuela bajo, durante pocos minutos y cerca de zonas habitadas plantea una decisi�n extremadamente dif�cil: abatirlo puede evitar una tragedia, pero tambi�n puede provocarla si la carga explosiva, los restos del dron o el interceptor caen sobre viviendas.Europa debate qu� bazas usar. La discusi�n sobre drones en la conferencia Lennart Meri de Tallin a mediados de este mes apuntaba precisamente a ese cambio de �poca militar. La amenaza no reside s�lo en el explosivo que transporta un aparato, sino en la transformaci�n completa del campo de batalla: con sensores baratos es posible obtener im�genes en tiempo real, pero los ciclos de innovaci�n son ya de meses y la de Ucrania es ya una guerra en la que la baja precisi�n puede compensarse con cantidad.Polonia conoce bien esa normalidad an�mala. Cada vez que Rusia ataca el oeste de Ucrania, Varsovia activa aviones, defensas y restricciones temporales de tr�fico a�reo, sobre todo en la franja este. En el este del pa�s, la poblaci�n se ha ido familiarizando con alertas, refugios y presencia antia�rea. No es una zona de guerra, pero tampoco una paz normal. Es una franja de presi�n permanente, una zona gris a�rea en la que los procedimientos militares se vuelven rutina civil.Los pa�ses b�lticos viven esa misma presi�n con un a�adido pol�tico: la ret�rica rusa. Mosc� ha endurecido sus advertencias contra Estonia, Letonia y Lituania. El Servicio de Inteligencia Exterior ruso acus� recientemente a Ucrania de preparar ataques con drones desde territorio let�n, una acusaci�n negada por Riga. La amenaza impl�cita es clara pero conocida: presentar a un pa�s de la OTAN no como v�ctima de incidentes a�reos, sino como plataforma de agresi�n contra Rusia.La zona gris que se est� formando en el flanco oriental de la OTAN est� en el aire. No es la zona gris cl�sica de Crimea en 2014, con soldados sin insignias y control territorial encubierto. Es una zona gris a�rea, tecnol�gica y psicol�gica. Drones rusos que cruzan o caen en territorio aliado y drones ucranianos que pueden ser desviados por la guerra electr�nica rusa. Alarmas en aeropuertos, trenes suspendidos, edificios evacuados y gobiernos que protestan pero no pueden hacer gran cosa.La OTAN ha empezado a adaptarse. Ha reforzado la vigilancia y la defensa a�rea del flanco oriental, ha desplegado m�s medios aliados y ha impulsado ejercicios espec�ficos contra drones. Pero el problema no se resuelve s�lo con hacer volar los cazas. Contra enjambres baratos hacen falta sensores distribuidos, radares de baja cota, guerra electr�nica, ca�ones, interceptores de bajo coste, drones cazadores y redes de alerta r�pidas.Rusia est� probando una forma barata de intimidaci�n. No invade territorio aliado, pero obliga a Ruman�a, Polonia y los b�lticos a vivir bajo un cielo que ya no parece del todo en paz. El dron que golpe� Galati es un aperitivo del tipo de guerra que se est� cociendo en Europa: barata para quien la provoca, cara para quien la defiende y peligrosa para los civiles que viven en medio.Vladimir Putin rechaz� en la tarde del viernes asumir que el dron que impact� contra un edificio residencial en Galai fuera ruso y sugiri� que podr�a tratarse de un aparato ucraniano. "�Qui�n en Ruman�a dice que es un dron ruso?", pregunt� el presidente ruso desde Astan�, asegurando que "nadie puede determinar el origen de un dron hasta que se realice una investigaci�n". Putin record� adem�s incidentes anteriores en Finlandia, Polonia o los pa�ses b�lticos que inicialmente fueron atribuidos a Rusia y despu�s, seg�n su versi�n, resultaron no estar relacionados con drones rusos. Tambi�n respondi� a las cr�ticas de la presidenta de la Comisi�n Europea, Ursula Von der Leyen, afirmando que ella "no ha examinado personalmente los restos", y propuso que Bucarest comparta informaci�n y fragmentos del aparato para que Mosc� pueda realizar su propia investigaci�n.