Los calentadores de gas ya no son la única opción para calentar millones de hogares alrededor del mundo. Nueva York es una de las grandes metrópolis en Estados Unidos en reglamentar una alternativa completamente eléctrica para los desarrollos habitacionales. En 2023, Nueva York promulgó la Ley de Edificios Totalmente Eléctricos para exigir sistemas de calefacción eléctrica en nuevas construcciones, mientras que ahora el gobierno alemán impulsa cambios a su regulación de energía renovable en edificios. En ambos casos, las bombas de calor emergen como la opción tecnológica más mencionada, aunque las transiciones enfrentan demoras judiciales, resistencia política y altos costos de instalación.Nueva York: ley vigente, implementación pausadaLa Ley de Edificios Totalmente Eléctricos de Nueva York (All-Electric Buildings Law) establece que la mayoría de las nuevas construcciones de siete pisos o menos deben utilizar calefacción y electrodomésticos eléctricos a partir de 2026. Los edificios residenciales más altos y algunos comerciales deben cumplir la norma en 2029, según el texto.La ley excluye edificios existentes e incluye exenciones para restaurantes, hospitales, fábricas, edificios agrícolas y sistemas de respaldo de emergencia.Sin embargo, en noviembre de 2025 un tribunal federal aceptó una estipulación que pausó la implementación mientras se resuelve una apelación. La política está vigente, pero, al cierre de esta nota, su aplicación sigue suspendida.Alemania: del mandato a la flexibilizaciónDe un modo similar, Alemania adoptó en 2024 una norma bajo su Ley de Energía en Edificios que exigía que los nuevos sistemas de calefacción en zonas de nueva construcción operaran con al menos 65% de energía renovable. La medida convirtió las bombas de calor en un tema de debate político inmediato para los propietarios de viviendas.El gabinete alemán aprobó posteriormente una propuesta de modernización de edificios que eliminaría ese requisito uniforme del 65%, permitiendo a los propietarios elegir entre bombas de calor, redes de calor urbano, sistemas híbridos, biomasa, gas y petróleo, aunque mantendría los incentivos para las bombas de calor. La propuesta aún no ha concluido su tramitación legislativa.La ventaja técnica de las bombas de calorA diferencia de las calderas de gas, las bombas de calor no generan calor mediante combustión, sino que lo transfieren desde el aire exterior, el suelo o el agua hacia el interior del hogar, y también pueden enfriar en verano.La Agencia Internacional de Energía señala que los modelos disponibles actualmente son entre tres y cinco veces más eficientes energéticamente que las calderas de gas natural, al transferir calor en lugar de producirlo por combustión.El obstáculo del costo inicialEl costo de instalación representa la principal barrera. Según la AIE, los modelos aire-agua pueden costar entre dos y cuatro veces más que una caldera de gas en los principales mercados, especialmente cuando el hogar requiere actualización eléctrica, nuevos radiadores o mejor aislamiento.Los incentivos, rebajas y financiamiento a bajo interés resultan determinantes para que los hogares de menores ingresos consideren viable la transición, según indica la autoridad de energía. A largo plazo, las bombas de calor pueden reducir la exposición a la volatilidad de los precios del gas y disminuir los costos operativos mensuales.Otro punto a tener en cuenta es que la transición hacia edificios eléctricos también exige mayor capacidad en las redes locales. Las nuevas construcciones diseñadas para calefacción, agua caliente, cocina y carga de vehículos eléctricos requieren el cableado y los paneles eléctricos adecuados desde el inicio; incorporarlos después puede convertir una mejora eficiente en una renovación costosa.