El fichaje de Anthony Gordon estaba siendo uno de los más frenéticos que se recuerdan en Can Barça hasta que ayer se bajaron las revoluciones de repente. El miércoles se cerró el acuerdo, el jueves aterrizó en Barcelona para pasar la revisión médica pero este viernes, cuando estaba previsto que firmase el contrato y fuese presentado en la zona comercial del Spotify Camp Nou, todo se ralentizó. De sopetón.El extremo inglés, de 25 años, firmó hasta el 2031 con el Barcelona, que paga 70 millones más 10 en variables al Newcastle. Pero lo hizo con bastante suspense.El anuncio se ralentizóLa firma del extremo inglés se retrasó más de siete horas por problemas con el transfer y los abogadosAnthony Gordon, durante la firmaFCBToda la rapidez con lo que se dieron los primeros pasos se transformó en pausa y lentitud.Los flecos burocráticos pusieron muchas trabas y, aunque la operación nunca peligró, sí que hizo que se alargase más de lo deseado tanto por el club blaugrana como para los intereses del jugador, que estaba en el hotel donde pasó la noche del jueves, a la espera que le llamasen para presentarse en el despacho del presidente Rafa Yuste. Al final fue casi a la hora de la cena.El ritmo vertiginoso del fichaje sufrió un retraso durante la mañana del viernes a la hora de plasmar en el papel la letra pequeña del pacto entre los abogados del futbolista, unos en Inglaterra y otros apoderados en Barcelona, y los del club barcelonista. El transfer tardó y también los temas fiscales se trataron con suma delicadeza.Anthony Gordon, con su nueva camisetaFCBUn antiguo deseo, a tiroEl club acelera por Bernardo Silva a la espera de que Flick dé el plácet a su incorporaciónPor su parte, la cúpula deportiva, que forman Deco y Bojan Krkic, y el presidente electo, Joan Laporta, optaron por abandonar las instalaciones para comer con la esperanza que el asunto se desencalle finalmente. El acto privado de la firma estaba previsto inicialmente a las 13.00 horas y se acabó produciendo a las 20.15 horas. Aunque fuentes del club barcelonista insistieron en que no existió nunca riesgo alguno de que la incorporación se truncase.De hecho, el propio futbolista se había preparado una palabras para su presentación e incluso pidió que su contacto con la prensa se produjese sobre el césped del Spotify Camp Nou, pero entendió que las obras de construcción desaconsejaban esa circunstancia.La celeridad de la operación también se debe a que el futbolista tiene que incorporarse en breve a la disciplina de la selección inglesa para empezar la preparación para el Mundial, donde debuta el 17 de junio ante Croacia en Dallas.Mientras se cerraba el fichaje de Anthony Gordon, otro nombre aparecía en la mesa de la secretaría técnica del Barça: Bernardo Silva. El portugués es un antiguo deseo del Barcelona, que intentó varias veces su incorporación sin éxito. El interés viene de lejos y esta vez puede cristalizar. La gran diferencia con años anteriores es que el futbolista, después de nueve temporadas, queda libre del Manchester City y puede elegir su futuro sin ataduras.Según el diario A Bola, el deseo del centrocampista ofensivo es jugar en el Barcelona. El jugador también había estado en contacto con el Atlético de Madrid pero prioriza jugar en el Camp Nou y en un club que le tiene robado el corazón desde hace años. En ese sentido, para cumplir su sueño, Silva está dispuesto a rebajar a la mitad el salario que percibía en el City, que era de 16 millones, y a esperar a que el club blaugrana entre dentro de la regla 1:1 del fair play de Liga. No hay que olvidar que su representante es Jorge Mendes, que tiene una gran relación con Laporta y que en enero ya cerró a João Cancelo.Flick está cómodo con una plantilla joven pero también ha hablado de tener líderes expertos. Bernardo, que puede jugar en el centro del campo y como extremo, comenzaría la Liga con 32 años pero ha ganado 6 veces la Premier y una Champions con el City. El técnico tiene que acabar de dar el plácet a su llegada.Periodista que cubre la información de Deportes en La Vanguardia desde 2006. Vibra con el fútbol y el ciclismo. Asiduo del Camp Nou, de Castalia y de los puertos del Tour