La VanguardiaBarcelona 29/05/2026 20:49 Actualizado a 29/05/2026 21:39 Donald Trump se reunió el viernes dos horas en la 'situation room' de la Casa Blanca para tomar una “determinación final” sobre el conflicto que le enfrenta a Irán. Antes de iniciar la reunión, había indicado que Irán debe comprometerse a no construir el arma nuclear, a abrir el Estrecho de Ormuz en las dos direcciones y a desminar sus aguas. Transcurrida la reunión, una alta fuente de la Casa Blanca anunció que no había tomado ninguna decisión.Las demandas de Trump están en línea con el memorándum de entendimiento sobre el cual las dos partes han venido trabajando durante los últimos días y que ha sido calificada por altos cargos de la Casa Blanca -tanto Marco Rubio como J.D. Vance- como un punto “muy cercano” a un acuerdo final. Ese preacuerdo, como lo habrían calificado, establece la apertura del Estrecho de Ormuz, la prolongación del alto el fuego durante sesenta días, y la discusión posterior de la cuestión nuclear iraní.En su mensaje, Trump se comprometía a levantar el bloqueo sobre los puertos iraníes. Esta cuestión, y la vaguedad de sus peticiones suscitan el escepticismo de los analistas, pero indican también una prisa del presidente, que no menciona en ningún momento el programa de misiles iraníes. Del mismo modo, las referencias a la renuncia al arma nuclear no se ven sustentadas en una petición concreta sobre una cuestión tan importante Teherán guarda silencio sobre la cuestión. Fuentes próximas al país persa indican que el régimen iraní está disconforme con algunos de los puntos de ese preacuerdo. Pero están a la expectativa de si el mensaje de Trump supone la entrada en una fase más pausada de las conversaciones: EE.UU. es partidario de negociarlo todo de forma conjunto, mientras que Irán quiere avanzar punto por punto. El perdedor de un acuerdo con tantas vaguedades sería IsraelEn el caso de que Estados Unidos e Irán avanzaran hacia un acuerdo de este tipo, el perdedor sería Israel, que está forzando la máquina lo máximo posible para evitar un pacto que dejaría al régimen iraní intacto y con una mayor conciencia estratégica de su poder (gracias al Estrecho de Ormuz).El anuncio de Trump refleja también los intentos del presidente para dar por acabada “la guerra”, un borrón que planea sobre las elecciones de medio plazo de noviembre y la preocupación por la existencia de una parte importante de las bases republicanas que rechazan la participación de Estados Unidos en el conflicto.
Trump se reúne dos horas en la Casa Blanca para hablar de Irán, pero no toma ninguna decisión
Teherán guarda silencio y emite mensajes de disconformidad con el preacuerdo sobre el que trabaja el presidente










